AEBOX/Nacho Gutiérrez/ — Ibon Larrinaga se encuentra como un niño con zapatos nuevos. Lejos de verse intimidado por el tamaño de su empresa, el vizcaíno está motivadísimo ante su combate contra la estrella irlandesa Michael Conlan. Los motivos son varios, y el principal la trascendencia que tendría vencer a un boxeador de la calidad del medalla de bronce olímpico en los Juegos de Londres 2012 y campeón del mundo amateur en 2015.

Conlan son de esos boxeadores que se forman, desde la primera pelea, con la presión de un campeón del mundo en ciernes. Eso en Irlanda es algo normal… está predestinado, a priori, a ser un futuro campeón.

El segundo motivo que explica la ilusión de Larrinaga es el hecho de boxear en el templo del boxeo de New York, el Madison Square Garden y dentro de la cartelera de Vasyl Lomachenko y Jorge Linares. Todo un extra de motivación.
Hoy Ibon ha viajado desde bien temprano hacia su debut en Estados Unidos, con la mente puesta en dar la campanada ante un boxeador llamado a ser uno de los ídolos del país del trébol de la suerte.

El de MGZ llega a la cancha neoyorquina con un record de 10 victorias por tan sólo una sola derrota ante Aritz Pardal por el cinturón WBC Mediterráneo del peso supergallo. Después ha regresado con nuevos bríos, y en el peso pluma, para vencer el pasado mes de marzo al georgiano Levan Tsiklauri en Bilbao.

Su rival, el norirlandés Conlan llega invicto desde que debutara hace algo de un año. Su registro es de seis victorias, cinco de ellas antes del límite.

Deseamos todo lo mejor para Ibon Larrinaga en un compromiso muy difícil pero el más ilusionante de su carrera.

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Escrito por Aebox