AEBOX/Jose Luis Abad/ — Desde tiempos ancestrales se ha hablado de la grandeza de Egipto, también de la grandeza de Roma, han sido muchos los imperios que han definido la palabra grandeza; pero hoy no toca hablar de ningún imperio. Hoy toca hablar de un hombre que con 25 años nos ha ido enseñando a lo largo de su iniciada carrera que no es un hombre normal, sino un hombre que ha venido a este mundo para disfrutar de su deporte como un niño en un mundo de hombres duros, un hombre que nos hace disfrutar tan solo apareciendo en una fotografía con esa tímida sonrisa que lo define como una persona sencilla. Hoy toca hablar de la Grandeza del señor Kerman Lejarraga.

Llevo muchos años siguiendo a Kerman por donde he podido, al principio tímidamente, porque me llamó muchísimo la atención por ese nombre tan vasco, tan fuerte, “Ostia, Kerman, con ese nombre tiene que pegar fuerte…”, pensé. Y no me equivoqué lo más mínimo.

Pero hoy no solo toca hablar de la pegada de Kerman, eso ya lo hemos visto, hoy de lo que toca hablar es de algo que este chico tiene innato en sus genes y mucho más arraigado que su impresionante y demoledor boxeo: su Grandeza.

Se leen algunos comentarios de acomplejados baratos que siempre intentan derrumbar lo que este chico está construyendo, y a mi me molesta mucho. Me molesta que digan que no se ha pegado con nadie aún, que se lleva diciendo años, y esto me parece de una ignorancia boxística bestial. Por decir algunos nombres: Kim Poulsen, Laszlo Toth (para mi el rival más duro y mas complicado de Kerman), Jesús Gurrola (experiencia en pelear con campeones del mundo y de casi noquear a Thomas Dulhorme, excampeón mundial), “Bachata” Abreu (boxeador de muy buena y exquisita escuela que le duró dos asaltos en su debut en Estados Unidos) y el “Turbo” Cosio, su últmo combate contra un terrible pegador con muy malas intenciones y al que desmontó con su terrorífico trabajo de demolición.

Se me viene a la cabeza su debut en Estados Unidos. Estando en el aeropuerto me atendió para hacerle una entrevista, y me decía que del combate no tenía ni idea de lo que iba a pasar, que él iba a ganar pero que si perdía sabía que lo habría dado todo y que tiraría para adelante.

Kerman es el mismo chico de sus comienzos, mucho antes de ser la figura mediática que es hoy en día, y no ha perdido ni un ápice de esa inocencia, timidez, gratitud y ganas de contentar a todos. Y a lo mejor nos haremos esta pregunta, ¿Por qué es tan mediático Kerman? Muy sencillo, porque es un hombre auténtico al que le apasiona lo que hace, y no solo eso, sino que transmite lo que siente en cada movimiento de su cuerpo, en cada mirada, en cada choque de guantes, en cada sesión de sparring, en cada entrevista… Necesitábamos en nuestro boxeo alguien como él, con valores, sencillo, un chico que gana su debut en Estados Unidos y lo primero que hace cuando tiene la oportunidad de hablar es dedicarle la victoria a Ignacio Echeverría, el héroe del patinete, ¿Cómo no va uno a quererlo? ¿Cómo no va uno a querer y a seguir a una persona que es tan dura con sus rivales dentro de un ring como caballeroso y respetuoso fuera? A Kerman no lo hace falta calentar las peleas, su presencia en el cartel es lo suficientemente intimidante y atractiva para atraer seguidores.

El combate del otro día nos mostró a un Kerman que no habíamos visto antes. Si os fijáis en el combate Kerman peca de inocente pensando en que Cosio iba a respetar el resbalón, lance en el cual el árbitro falló y ni siquiera le limpió los guantes. Cosio, viejo zorro curtido en esas tretas, aprovechó la coyuntura para hacerle daño, y le metió un crochet en la mandíbula que a más de uno lo hubiera sentado, y lo que el Turbo hizo fue abrir la caja de Pandora y que saliesen todos los males, rayos y centellas que el de Morga llevaba dentro.

Mi padre, que ya caló a Kerman cuando peleó con Gurrola dijo, “Me da pena del panameño, lo mira como si lo fuera a matar…”. Kerman se transformó en principio en una bestia algo descontrolada, pero luego recogió su boxeo y destruyó con una solvencia aplastante a un Cosio apalizado por un Kerman que no dejaba de mirar a un boxeador que había sido muy antideportivo. O sea, que a Kerman le pegan y mirad lo que pasa. Sinceramente, si el árbitro deja seguir a Cosio, creo que esa noche hubiese dormido con sábanas blancas y pijama celeste. Así que queridos trolls, por si teníais dudas de qué pasaba cuando a Kerman le hacen daño, ahí lo tenéis. Kerman puede dejar maltrecho a cualquiera de la división welter, a cualquiera. Luego tiene los arrestos para abrazar a su rival y reconocer que es un boxeador duro; menuda es la categoría de este hombre que nos tiene a todos encandilados.

Recuerdo que después del combate, yo estaba jodido, pero luego lo pensé y estaba tremendamente feliz porque Kerman estoy seguro de que aprendió mucho de este combate, y también nos ha enseñado que sabe sufrir y que sabe pasar por encima de hemorragias, jugarretas, ineficacias arbitrales y boxeadores zorros, porque además lo hizo con una solvencia y con una contundencia que solo un campeón desarrolla. Y como se fue para la esquina mientras Cosio se revolvía en el suelo, “levántate que te voy a dar matarile…”, estaría pensando el Revólver.

Necesitamos enaltecer a nuestros boxeadores, a los que se lo merecen, no a los divos y a los que van de intocables e inaccesibles que también los tenemos por desgracia, y a los cuales también respeto porque subirse a un ring es algo muy serio, pero a estos últimos lo siento pero a mí, no me sale.

El de Morga el otro día se ganó muchos corazones por su forma de pelear, por su indiscutible valor y por cómo se tomó el desarrollo del combate. Con solo 25 años ha despertado la ilusión de los aficionados y nos ha unido a todos, ¿Hay algo más grande que eso? ¿Se puede ser más generoso?

Ten en cuenta una cosa, amigo Kerman, tus fans no solo te queremos, tenemos devoción por ti, por tus valores, por lo que representas, y estaremos contigo en la victoria, y si algún día llegase, también en la derrota. Eres mucho más que un gran boxeador, y te mereces todo esto que estás viviendo y mucho más que vendrá, porque tu Grandeza va a ser universal, y todo el mundo recordará que de Morga salió un día un chico al que llamaban el Revólver, y que no sólo repartía leches por medio mundo, sino que también repartía valor, generosidad, respeto y humildad.

QUERIDO KERMAN, DESDE AEBOX SABES QUE TE QUEREMOS Y QUE SEGUIREMOS APOYÁNDOTE DE FORMA INCONDICIONAL AHORA Y SIEMPRE.

¡¡EGURRE TXAPELDUN!!




Escrito por aebox