AEBOX/Manuel Barrero/ — Primero fue Walters, luego Sosa y el último ha sido Marriaga, todos ellos de manera consecutiva. Y es que anoche una vez más se escuchó el ya mítico “no más” en la esquina rival del ucraniano Vasyl Lomachenko, que sigue pulverizando a sus rivales en busca del esperado gran combate que le consagre más si cabe como el mejor libra por libra en la actualidad. Ayer, en el Microsoft Theater de Los Ángeles volvió a suceder, haciendo que el duro pegador colombiano, Miguel Marriaga, no saliera a combatir en el octavo asalto.

Comenzó el combate con un Lomachenko dominando el centro del cuadrilátero y con un planteamiento netamente ofensivo, algo que fue una constante en el devenir de la pelea. Por su parte, Marriaga trataba de boxear hacia atrás con continuos desplazamientos y mucha movilidad de cintura y piernas, tratando de capear los ataques del ucraniano y llegando incluso a conectar con varias manos al cuerpo del europeo, que por su parte, y a pesar del buen hacer del sudamericano, conectó en el primero las manos más claras en dos contraataques.

El planteamiento en el segundo continuaba en la misma tónica. Marriaga iba hacia atrás y no se paraba ni un instante, continuando con una intensa actividad defensiva y muy metido en la pelea. Esto hizo que en este segundo episodio el ucraniano fallara más golpes de lo que en él es habitual, y a pesar del dominio territorial y a la mayor iniciativa, no se sintiera tan cómodo.
Continuó el tercero y salió un nuevo Lomachenko, que mucho más acertado en sus combinaciones, dominó con más claridad el episodio ante un valiente Marriaga, que también trataba de hacer su trabajo y respondía con potentes ataques aunque no con tanta eficacia. A poco más de 40 segundos del final del asalto, el colombiano, en un acto de imprudencia, provocó a un Lomachenko que enfurecido y de manera instantánea conectaría dos precisas derechas que acabaron con el colombiano en la lona, recuperando rápidamente la verticalidad para con valentía, terminar el asalto cruzando golpes con su contrincante.

Avanzaba la pelea y el dominio de Lomachenko iba resultando más notorio. Sus clásicos cambios de ángulo volvían a ser habituales y junto con su gran dominio de la distancia hacían que el porcentaje de golpes conectados fuese a más. El cuarto asalto era dominio absoluto de Loma, ronda que se vio empañada por un cabezazo involuntario de Marriaga que abrió un peligroso corte debajo de la ceja del ucraniano, cercano al párpado, y que podía poner el riesgo la pelea para “Hi-Tech”.

Pasó el quinto y no dio opción Lomachenko a que el colombiano se pudiera aprovechar de su única grieta en ese momento, que no era otra que el corte marcado en su ceja izquierda. El buen trabajo en la esquina y el incremento en el ritmo de Loma, hacían que el final del combate fuera cuestión de tiempo, a pesar de que Marriaga trataba de vender cara su derrota. Más de lo mismo en el sexto, en el que Marriaga iba de lado a lado del cuadrilátero conducido por un Lomachenko que ya se gustaba y que cada vez daba menos opción a una sorpresa en la que ya nadie pensaba. Solo la guardia bien cerrada de un Marriaga que no daba contestación a los ataques del ucraniano, hicieron que el combate se alargara un poco más.

El séptimo y definitivo fue otro monólogo de Lomachenko, que castigó de manera dura e intensa a un Marriaga al que se le acababan las pilas. Tras tres minutos de asedio, el colombiano cayó en el último segundo, y a pesar de regresar a su esquina por su propio pie, decidió no continuar con el show de un Lomachenko que debe aspirar a citas más importantes si quiere que se le reconozca definitivamente como el número uno del boxeo actual.

Los nombres de Mikey García y de Guillermo Rigondeux cada vez suenan con más fuerza en el entorno del estilista ucraniano. Ahora es Arum el que debe dar el paso. De momento toca esperar, y mientras tanto Loma se anota otra clara victoria quedando con un récord de 9(7)-1.




Escrito por aebox