AEBOX/Gonzalo Campos/– El multicampeón filipino Manny Pacquiao se convirtió de nuevo en campeón del mundo de peso welter venciendo por ko en el séptimo asalto al hasta entonces campeón Lucas Matthysse, en el centro Axiata Arena de Kuala Lumpur, Malasia.

Manny Pacquiao se presentaba esta madrugada ante su publico dispuesto a coronarse de nuevo campeón mundial del peso welter, y a demostrar al planeta, que su formula magica para reinventar el boxeo moderno aun no se ha agotado.

LA PELEA

Sonó la campana del primer asalto y enseguida se pudo comprobar que  la velocidad de Pac-Man, iba a marcar una importante diferencia en la pelea. Manny golpeaba por encima de las manos del argentino Matthyssee  y conectaba sus manos desde el inicio con ese constante entrar y salir que tantos éxitos ha granjeado al tagalo.

El segundo fue una evolución del primero, con Manny muy metido en la pelea y en la distancia, y con Lucas no encontrando el modo de conectar a una sombra que entraba, salia, e iba dejando pequeñas dosis de  inyecciones desmotivadoras que poco a poco iban haciendo efecto.

El tercero nos trajo la primera caída de Matthysse, provocada por un gancho de izquierda entre la guardia del argentino que le envió a la lona. Matthysse empezó a sentir la falta de motivación y la mejor versión de Pacquiao comenzó a emerger, atacando en constante movimiento, entrando con combinaciones y saliendo un instante antes de recibir la respuesta del argentino,  en definitiva, componiendo un boxeo que no se puede enseñar en las escuelas porque es “made by” Pac-man, y regalando al publico un verdadero espectáculo de boxeo profesional nivel Dios.

Matthysse se resquebrajaba y Pacquiao emergía en su mejor versión, atosigando al argentino pero retrocediendo en las envestidas de éste y acrecentando un desanimo que recorría  por completo el cuerpo del americano que no encontraba la manera de conectar con el filipino.

En el quinto, una sucesión de derechas rectas hacen que incomprensiblemente el argentino pusiera la rodilla en la lona para ganar diez segundo, en una demostración de que su cabeza había traicionado definitivamente a su cuerpo, abandonándolo a su suerte para lo que quedaba de pelea.

En el sexto vimos una autentica exhibición de Manny, que conectaba una derecha en largo a la que le seguía una izquierda en corto, en una escenificación de Oliver y Benji, versión boxeo.  Pac-man olía el final y sabia que de producirse, podría cerrar de manera brillante el final de la contienda y volver a noquear a un campeón Mundial nueve años después de hacerlo con Miguel Cotto en Las Vegas.

El séptimo nos trajo el desenlace en forma de gancho de izquierda y la apoteosis se instaló en el Axiata Arena y en los hogares de todos los aficionados del globo. Pacquiao  con 39 años había vuelto en su mejor versión y se convertía en nuevo campeón del Mundo welter WBA, con las ecuaciones que un nombre como Pac-Man, puede generar en los cerebros de los mejores promotores del mundo.

Matthysse fue anoche una sombra de aquel boxeador contundente, decidido, constante y dañino que fue, pero en parte a consecuencia de tener enfrente a un boxeador que será recordado por los aficionados al boxeo dentro de cien años. Manny baraja ahora una nueva pelea del siglo y ya salen a la palestra nombres como el de Terrence Crawford, Vasyl Lomachenko, o  porqué no, una segunda entrega con Mayweather, que podría revolucionar una vez mas el “planeta boxeo”.

De aquellos polvos, estos lodos…

De este modo podríamos titular el incidente producido unas horas antes  del combate y que de manera sorpresiva y creo que inedita, espantaba a propios y extraños cuando la comisión de boxeo de Malasia sustituía en una decisión unilateral a todo el equipo de supervisión del combate, empezando por el supervisor y terminando por los jueces y el arbitro, ninguneando de este modo al presidente de la WBA, (y al organismo que preside), que ni siquiera acudió a presenciar un combate en el que estaba en juego el cinturón mundial welter de su asociación.

Las organizaciones del boxeo mundial se han corrompido tanto, que ya se deja ver la falta de respeto que las comisiones locales tienen con ellos. Gilberto Mendoza pudo tomar su cinturón y no dejarlo en juego, pero primó mas el cobro de su salario, que el orgullo del organismo decano del boxeo mundial que se encuentra en una situación de agonía y que anoche quedó en una posición de verdadero descrédito. Episodios como el de Canelo negandose a defender el cinturón WBC, o este de anoche, dejan ver el giro que deben hacer los organismos del boxeo mundial si no quieren verse apeados de la élite del boxeo en no muchos años.

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Escrito por aebox