AEBOX/Jose Luis Abad/ — Hay una cosa que se me viene a la cabeza al escribir para este combate, y es la poquísima trascendencia que se le va a dar a este choque, creo que por dos cosas básicamente; por un lado, Manny Pacquiao está cada vez más cerca de su adiós deportivo (o eso se lleva diciendo desde hace años ya, cuando ha demostrado que le queda mucho boxeo aún), por el otro, Jeff Horn, un jovencísimo púgil australiano inédito en citas importantes para las grandes promotoras, y poco valorado. Por eso voy empezar, señoras y señores, por pedir respeto absoluto para estos dos deportistas, y que tratemos de valorar este combate. En juego vamos a tener el cinturón mundial welter de la WBO en poder del filipino. Oportunidad perfecta para el despegue de Horn, que además tiene la opción de disputar el campeonato en el Suncorp Stadium de su Brisbane natal el próximo sábado 1 de julio. Evento bautizado como “La Batalla de Brisbane”.

Manny “Pacman” Pacquiao (59 – 6 – 2, 38 KO), lo único que podemos hacer con el filipino es descubrirnos ante tan impresionante carrera, enfrentándose siempre a los mejores con esa humildad y caballerosidad que lo caracterizan, incluso cuando ha habido boxeadores como Antonio Margarito o Brandon Ríos que lo han provocado hasta la saciedad, y lo que se encontraron fue una paliza y una tortura de doce asaltos. Resulta muy difícil resumir a un hombre de la calidad boxística y humana del filipino, aunque evidentemente, lo que un servidor destacaría por encima de todas es su rapidez endiablada, que además ha ido manteniendo a lo largo de su carrera en los diferentes pesos en los que ha participado (ha peleado en los pesos mosca, supergallo, pluma, superpluma, ligero, superligero, welter y superwelter), habiendo sido campeón mundial en todos ellos. Un profesional de los de antes, que nunca ha dado escándalos, que nunca ha dado problemas con el peso, que nunca ha menospreciado a ningún rival… en definitiva: un ejemplo a seguir. De su boxeo qué podemos decir, un boxeo nada ortodoxo en cuanto a sus formas y a su manera de moverse y estar en el ring, muy dificultoso para sus adversarios por ser zurdo y por su rapidez y explosividad. El filipino no es un noqueador actualmente, lleva sin ganar por KO desde que destrozó la fisionomía de un enorme Miguel Cotto en el año 2009 que nada pudo hacer ante la ametralladora de Kibawe. Lo que si certificamos es que hace muchísimo daño ya que su frecuencia de golpeo es de las más altas de la historia del boxeo, al mismo tiempo, esas manos las mete con muchísima convicción y bravura. El tagalo se transforma con el sonido de la campana, y va a aniquilar a su oponente de una forma despiadada, siempre nos ofrece una guerra sin cuartel. Quizás su KO más espectacular es el que tiene con el inglés Hatton, al que desconectó del mundo por varios minutos después de un hook de izquierda al mentón terrorífico a un hombre que las tomaba todas. El filipino no es un estilista y técnicamente es un boxeador muy peculiar: guardia en muchos momentos inexistente, ráfagas de hasta más de siete golpes seguidos sin guardar un patrón lógico, piernas excesivamente abiertas con las puntas de los pies ladeadas lo que hace muy difícil el golpeo… un hombre único. Es un guerrero de la media y corta distancia, es ahí donde se encuentra cómodo, mucho más en la media por el recorrido de sus golpes y por su capacidad de anticipación, mezclando su terrorífica rapidez con la búsqueda de zonas débiles en su oponente que hacen que sus peleas sean verdaderas penitencias para los que osan medir fuerzas con él. El secreto de Pacquiao siempre ha sido, “tú sacas una mano, yo saco cinco”, y eso unido a no importarle tragarse algún que otro golpe, lo hacen un rival tremendamente peligroso para cualquiera. Además, es un hombre que se ha cuidado muchísimo, refugiado en su familia y en la religión, de ahí que a sus 38 años todavía se vea muy en forma y con mucho boxeo en sus guantes y sin pensar en la retirada; no olvidemos el repaso que le dio a finales del pasado año a un superclase como Jessie Vargas, con caída incluida para el angelino que estuvo todo el combate demasiado pendiente de la izquierda-rayo del tagalo. Y no, señoras y señores, aquí no toca hablar del KO de Márquez, para eso hay material para un artículo entero.

Jeff “The Hornet” Horn (16 – 0 – 1, 11 KO), el avispón de las antípodas debe estar muy muy concentrado ante esta oportunidad que se le brinda, porque puede ser su pistoletazo de salida hacia grandes y lucrativas peleas, y dejar la comodidad de pelear siempre en casa para salir a pelear en Estados Unidos que es donde están las buenas bolsas. Está claro que no estamos ante un púgil histórico ni con el curriculum del filipino, pero debemos valorar lo que ha hecho el aussie en solo poco más de tres años de profesionalismo (no olvidemos que debutó en 2013), puesto que ya ha tenido diez rivales de una entidad muy decente. El australiano ha querido ganar terreno rápido debido a su debut algo tardío en el profesionalismo, y la oportunidad de consagrarse con un cinturón mundial y ante una leyenda como Pacquiao, debe colmarlo de orgullo pero también de responsabilidad, ya que se va a desplegar ante su público. Horn es un púgil frío, y lo digo en el buen sentido de la palabra. Los boxeadores fríos no emiten emociones, y eso despista a sus oponentes, pues bien, esa es una de las cualidades del de Brisbane. Su boxeo es algo frontal cuando acomete la aproximación, pero cuando se faja, lo hace desde distintos ángulos y eso ya no es tan fácil de prever, ni tampoco de ejecutar. A Horn le gusta la media distancia, es donde está más a gusto, y le gusta mandar en el ring igual que a Pacquiao, por tanto vamos a presenciar creo que una pelea de muchos palos por ambas partes. Horn no es un boxeador rápido, pero es tremendamente certero y meticuloso en sus ataques, y tiene un golpe que ejecuta de forma tremendamente expeditiva: el cruzado de derecha al mentón desde un ángulo no frontal. Con ese golpe ha mandado a la lona a varios de sus oponentes sin necesitar una combinación, con lo que ojo con el aussie porque además cuando pega el cruzado lo ejecuta perfecto. Sus tres últimos combates se han saldado con victorias antes del límite y con sus rivales muy tocados después de recibir sus golpes, lo que nos puede dar una idea del daño que hace el australiano, así que no lo subestimemos porque tiene poder, y diez años menos que el filipino, y además pelea en casa al calor de su gente, algo muy importante para un boxeador joven.

Vamos a tener un duelo asiático-oceánico mucho más apasionante de lo que la gente se imagina, y solo hay que superponer los estilos de ambos boxeadores, que son muy distintos pero que coinciden en algo primordial para que se vea un combate digno de un campeonato del mundo: los dos van hacia adelante y los dos van a querer el centro del ring. Esto va a hacer que estallen hostilidades en la media distancia, que es la distancia bonita de una pelea, aunque ambos boxeadores también se manejan muy bien en la corta. A Manny ya lo conocemos, va a estar motivado si o si, él vive el boxeo con muchísima pasión como todo lo que hace en su vida, y no va a menospreciar en ningún momento a su rival, eso que lo tenga en cuenta Horn. El bueno de Jeff está ante su oportunidad, la oportunidad de ganarle a un icono de este deporte y que además llega en una excelente forma física, por lo que si el aussie gana, le habrá ganado a un Pacquiao pleno y además no lo olvidemos, campeón del mundo y poseedor del cinturón. Manny arriesga mucho al defender su cetro en casa de Horn, ya que eso significa que tiene que ganar de forma muy clara; bien por KO, bien por un margen ingente de puntos, y Horn no es fácil de noquear, es un púgil de piel dura y muy fuerte.

Está claro que no sólo se enfrentan dos estilos de pelea muy diferentes y dispares, se enfrentan la juventud, las ganas y la ausencia de peleas importantes contra la veteranía y el empaque de haber librado mil batallas en los lugares más dispares del globo, y contra los mejores boxeadores de varias décadas. Sin duda una pelea que a priori no parece atractiva para nadie, pero que analizándola resulta ser interesantísima.

¿Podrán la veteranía, el irrefrenable ataque de máquina golpeadora y el potente ritmo y cardio del filipino, frente a la frialdad, la efectividad de su golpeo y la determinación de llevar la batuta del combate del de Brisbane? ¿Vencerá el despiadado tridente del diablo tagalo al certero aguijón del avispón aussie?

El que escribe, que siempre se moja, lo va a hacer ahora por dos motivos: el primero es porque soy muy fan de Manny desde hace muchísimos años y porque, a pesar de que el hombre es humano y haya metido alguna vez la pata con declaraciones fuera de tono en el ámbito social, es un hombre con un gran corazón y tremendamente respetuoso con todo el mundo. La segunda es porque creo que el boxeo de Pacquiao va a estar fuera del alcance de Horn, que no se ha medido a alguien tan difícil ni tan mediático como el filipino. Pero ojo, Horn es un muy buen boxeador que seguro va a tener un gran futuro y este combate lo va a catapultar a la primera línea de los welter, y por qué no, tiene también sus opciones porque es un hombre que pega muy duro y ejecuta muy bien sus golpes de poder.

Una derrota de Pacquiao lo jubilaría por enésima vez, aunque esta vez, contra un púgil de una entidad aún no contrastada con los grandes nombres del boxeo, sí que podría ser definitivo para el filipino. Lo único que espero es que todos podamos disfrutar de un magnífico espectáculo y que el poco interés que ha despertado el combate, lo anule el despliegue físico y técnico de estos dos magníficos deportistas; leyenda uno, y estrella creciente otro.




Escrito por aebox