AEBOX/Jose Luis Abad/ — Sevilla, 21 de enero del 2017, una mañana fría, muy fría, mucho más de lo que los habitantes de esta zona de España estamos acostumbrados a soportar. Son las 9:50 h más o menos cuando un servidor aterriza en la puerta del Pitbull Gym, propiedad de un viejo conocido de la afición sevillana, Isaac Rodríguez “Pitbull”. Ambientazo dentro y fuera, todos esperamos la llegada del CAMPEÓN, y no se me ha quedado la tecla pillada no, CAMPEÓN con mayúsculas.

Por fin va a tener lugar el ansiado seminario que mi compañero Alberto Lazo ha preparado con tanta dedicación y con tanto cariño y que por diferentes motivos no ha podido darse hasta ahora. Hace unas cuantas semanas, hablando con Alberto me dice: “¿Sabes que me ha dicho Rubén?, que no quiere nada de lo que recaudemos, que todo vaya para la recuperación de Saúl Tejada…”. Yo no conocía a Rubén, pero después de este gesto y como se ha comportado siempre, ni me sorprendió, ni me iba a sorprender de su comportamiento.

La llegada de Rubén es discreta, como es él, la gente lo mira con sorpresa “Ahí está Nieto…” escucho. Desde que se baja del coche y arma pacientemente el carrito de su hija Adriana es todo amabilidad. Está deseando entrar en el gimnasio y empezar el seminario. Un servidor, impedido para poder participar, analiza y observa cada momento con mi inseparable libreta y mi bolígrafo.
Rubén se sube al ring que hay en las instalaciones y todos nos ponemos a su alrededor. El silencio es sepulcral, un silencio de respeto, un silencio de total admiración hacia un hombre que lo ha dado todo por el boxeo y por sus aficionados, y que ahora tenemos delante compartiendo sus vivencias con nosotros.

Rubén nos monta en una nave del tiempo y revive su carrera junto a nosotros desde que comenzó hasta su último combate. Nadie se aparta de allí, la gente está entregada a la suave pero rigurosa voz del Campeón. Personalmente para mí, no solo es un resumen de su vida, es una apología a la Humildad, a la Sencillez, a la Pasión, a la Cercanía, al Agradecimiento de un hombre que está muy a gusto con sus aficionados y que está muy orgulloso de su carrera. Nadie pestañea, todos pendientes de cada movimiento y de cada palabra de Rubén y no es para menos. Ha sido una carrera apasionante, se ha pegado con los mejores, ha librado verdaderas batallas en el ring.

Rubén le hace un guiño a sus compañeros Chato Benítez y sobre todo, a Saúl Tejada. Para el Campeón, hoy no es su día, es el día de Saúl y de su familia, y así nos lo hace ver y entender a todos los que estamos allí. Miro a mi alrededor, la gente asiente con la cabeza, “…Que buena gentes es este tío” (escucho y me sonrío).

Después de escuchar a Rubén, llega el momento de trabajar y moverse, la gente cambia su semblante, hay nervio y ansia por empezar a trabajar a las órdenes de todo un icono de nuestro amado deporte, la gente ha venido a entregarse por una buena causa y eso es lo que hacen. Saúl Tejada está presente en cada explicación del Campeón, en cada swing de cada uno de los presentes, en cada trazo de mis apuntes…

Rubén da una auténtica Master Class de cómo trabajar por parejas, de cómo vendarse bien para no tener problemas con las manos, de cómo golpear para tener una vida deportiva larga, de cómo hay que calentar para no lesionarse las articulaciones. Cada pregunta del personal es atendida por Rubén con dedicación, con esmero en que se trabaje bien. Nieto está pendiente de TODOS y atiende a TODO el que lo requiere, mientras dura el trabajo lo observo, y se dedica a mirar que todos estén trabajando. Se respira boxeo en el Pitbull Gym.

Llega el momento más emotivo de la jornada. Al acabar de trabajar, nos dirigimos a una pantalla que tiene Isaac en el gimnasio, y se proyecta un video dedicado a Rubén y también a la causa del seminario. Vuelvo a mirar a mi alrededor, veo mandíbulas apretadas, yo aprieto también la mía, hay quien aguanta, pero otros como yo no pueden, demasiada emoción que sale por los ojos en forma de lágrimas de muchos de los que estamos allí… Se acaba el video y se vuelve Rubén a decir unas palabras, y no se esconde, está también muy emocionado y todo el mundo se vuelca con él, es un hombre duro pero tiene el corazón muy grande y muy sensible. Alberto le hace entrega de un detalle, Rubén está sorprendido y agradecido, tras unas hermosas palabras de gratitud hacia el Campeón se funden él y Alberto en un abrazo y la emoción se vuelve a apoderar del gimnasio. Son amigos.

No termina ahí la cosa, ya que cada asistente va a tener un diploma de su paso por el seminario, y no solo eso, cada uno nos llevamos el diploma firmado y dedicado por Rubén y también una foto con él. Su paciencia, infinita, NADIE se va sin foto con el Campeón.

Personalmente, me hubiera gustado que hubiese asistido mucha más gente de la que asistió, sobre todo teniendo en cuenta la causa por la que se hacía este evento. Eché de menos a muchísima gente y lo digo con mucha tristeza, era una bonita causa para haber estado todos juntos mandándole fuerzas a Saúl junto a Rubén.

Mi opinión es que se vivió ayer uno de los gestos más bonitos y más nobles que pueda tener una persona. No me atrevo ni a decir Gracias, porque me parece una palabra insuficiente ante todo el despliegue de autenticidad que se vivió ayer en Sevilla por parte de todos.

El que escribe se lleva un hermoso recuerdo de todo lo vivido, desde que llega el Campeón con su mujer Cristina y con su preciosa hija Adriana, hasta que arranco mi coche y salgo de la calle Plutonio del Polígono Calonge. Me llevo mi diploma firmado y dedicado por alguien al que admiro profundamente, me llevo su abrazo sincero y me llevo también los garabatos que la intrépida Adriana me ha dejado en mis apuntes. Ha sido un día inolvidable.

Por último, y si se me permite, diré lo que nuestros corazones ayer deseaban con toda nuestra fuerza:

SAÚL TEJADA, ESTAMOS TODOS CONTIGO, NUNCA DEJES DE LUCHAR

FullSizeRender (60)

Escrito por Aebox