AEBOX/Nacho Gutiérrez/ Foto Cedida Diario As/ — Como quien no quiere la cosa, hoy, treinta de noviembre, se cumplen 30 años de la noche mágica de Chiavari en la que Poli Díaz “El Potro de Vallecas” se proclamó campeón de Europa ante Luca De Lorenzi. Una noche que para los más jóvenes puede parecer de los tiempos del Nodo pero que no se puede obviar por la trascendencia del hito.

Al margen de la valía del logro deportivo, el triunfo del “Potro de Vallecas” ocurrió en un momento en el que boxeo estaba herido de muerte y con los agoreros frotándose las manos pero resurgió y nadie pudo evitar el fenómeno Poli Díaz con la foto de varios ministros de la época en las sillas de ring mientras el boxeo estaba prohibido en TVE. Eso era Poli…Jet set, políticos, fenómeno de masas y generoso como nadie con aquellos de su barrio que se acercaban para saludarle y pedirle un autógrafo o unas entradas.

Pero eso se acrecentó después, antes se cimentó su fama en el circuito de la capital como aquel peso ligero con pegada que encandilaba a aquellos que habían vuelto al boxeo, en gran parte gracias a la buena labor de marketing del empresario Enrique Sarasola. Nadie se quería perder el ambiente que había las noches en las que Poli boxeaba.

Corría el año 1988 y Poli estaba invicto habiendo encadenado cuatro victorias consecutivas por nocaut antes de medirse por el título de Europa y teniendo que esperar a cumplir 21 años antes de poder medirse al italiano. Era una empresa difícil pero no imposible en la que confió su entrenador de siempre Ricardo Sánchez Atocha, tal y como nos dijo hace un año: “Ví a Poli ganador, para mí este es el mejor momento de Poli y físicamente estaba como un cañón. Cuando lo tira sabía que lo iba a noquear y para Poli era un trámite, y él estaba seguro y convencido de que iba a ser campeón del Mundo. Contra De Lorenzi todo el mundo decía que Poli iba a perder. Me acuerdo que me decían que me había precipitado. Fue un fenómeno social y lo dio la dos de TVE y en directo Galicia, y allí fue mucha gente de España y gente guapa”.

Esa noche Poli venció por nocaut y empezó a asentar su nombre en Europa con trascendencia mundial. Después el resto de la historia se cimentó en defensas exitosas del título de Europa y pabellones hasta la bandera. Un resurgir del boxeo que supuso un aire fresco aun cuando el boicot de algunos parecía deberse más bien a una tendencia “snob” en la que todo lo que oliese a boxeo era denostado por algunos medios. Pero la marea de Poli fue a más tras ese combate y de los “otros” ya pocos se acuerdan.

Lo bueno es que treinta años después el panorama ha cambiado, los perjuicios rancios y esnobistas han sido contrarrestados con nuevas generaciones que miran con perspectivas diferentes al Noble Arte. Lo bueno es que nos estamos recuperando, por no decir que nos hemos recuperado a nivel deportivo, pero siempre sabiendo que debemos mejorar pues tenemos las condiciones necesarias.

Hoy treinta años después de la gesta de Poli ante Luca De Lorenzi, se debe valorar la trascendencia y la importancia que tuvo como un segundo aire en un combate de difíciles circunstancias, porque las había en 1988. Hoy treinta años después miramos con nostalgia y mucha alegría el revuelo que originó el “Potro de Vallecas”, al que mandamos un abrazo desde AEBOX por aquellas noches de gloria…Hoy hace treinta años que Poli Díaz se proclamó campeón de Europa.

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