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THE BOXER…CUANDO LA VIDA GOLPEA MÁS DURO QUE UN PUÑO

El boxeo siempre ha sido un maravilloso vehículo en el cine para contar historias personales, a veces de triunfadores pero casi siempre de perdedores a los que el cuadrilátero salva o redime. “The bóxer” es justamente una de esas historias, la del ex convicto y ex miembro del IRA que regresa al hogar dispuesto a cambiar su vida y empezar de cero. Recuperar el amor de juventud que la violencia, el desarraigo y las locuras juveniles le hicieron perder y por supuesto comenzar una nueva vida desde el principio.

En 1997 Daniel Day Lewis volvía a ponerse a las órdenes de Jim Sheridan tras “En el nombre del padre” para interpretar un personaje maravilloso, el Danny Flynn que emerge de sus cenizas para intentar cambiar su vida a través de un deporte tan extraordinario como el boxeo. Al salir de prisión decide regresar a su barrio y montar un gimnasio donde los jóvenes, que crecen con la violencia del IRA y del ejército británico, puedan hallar refugio y un lugar donde encontrar su sitio para evitar caer en la vida vacía y peligrosa que el propio Flynn experimentó de joven. Flynn que ha cumplido catorce años de condena no quiere ni oir hablar de luchas armadas, organizaciones, ni nada que se le parezca. Su gimnasio admitirá a cualquiera que quiera y ame al boxeo, sin ningún tipo de discriminación por política o religión. Católicos, protestantes, ingleses, norirlandeses,…todos tienen cabida. El boxeo nuevamente como vehículo salvavidas para jóvenes marginales, como ayuda a todo el que desea tener una vida mejor

No se me ocurre ningún otro deporte que refleje mejor en la gran pantalla, la emoción, el sufrimiento, la pasión de una lucha hombre a hombre que saca a flote los instintos más primarios del hombre para plasmarlos a través de los sentimientos.

En “The Boxer” el escenario no es idílico, nunca lo suele ser en el boxeo, pero tiene un aura mágica que solo dan las historias de perdedores, esas que siempre nos han fascinado. Jim Sheridan repite aquí esquemas clásicos del cine pugilístico, como el fiel amigo del protagonista, castigado por la vida, adicto al alcohol pero con ese enorme corazón dispuesto a morir por su amistad si es necesario. La fuerza de esta película no reside tanto el propio desarrollo de los combates dentro del Ring sino en lo que nos cuenta a través de este deporte.

El boxeo como redención para acabar con el pasado. Una historia mil veces contada en el cine pero siempre apasionante, nos emociona el director irlandés dotando a su película de algo tan necesario como complicado de realizar, dotándolo de verdad. Cada plano de Daniel Day Lewis o cada mirada de Emily Watson nos sirve para comprender el dolor, la tristeza, la melancolía sufridas y cómo escapar de esa vida anterior. Dejar al pasado atrás nunca es fácil y así el entorno no va a ponérselo fácil a Danny Flynn pero su determinación está a prueba de todo. Ha sufrido catorce años de condena, no teme ya a nada ni a nadie. Su firmeza, su voluntad férrea y sus ganas de dejar atrás su vida anterior le servirán para no doblegarse.

Por otro lado, recuperar a la única mujer que tuvo en su mente siempre será otra tarea complicada porque de nuevo los fantasmas del pasado serán esa barrera infranqueable. Casada con un miembro del IRA, Danny Flynn se presenta como el traidor que no respeta a la mujer de un camarada, pero Maggie y Danny están por encima de eso y tendrán que pelear con toda su firmeza. En una secuencia maravillosa Danny le cuenta a Maggie como fue capaz de vivir en silencio durante catorce años solo imaginando su rostro y recordando su voz, cómo de difícil es hablarle ahora en persona. El plano contraplano de Daniel Day Lewis y Emily Watson desprende toda esa tristeza, melancolía y amargura del tiempo que se fue y no volverá.

“The boxer” es una película comprometida, toma partido en un momento complicado para el conflicto norirlandés que tantas muertes provocó. Sheridan ya había mostrado parte de ese compromiso en “En el nombre del padre” pero aquí da un paso más denunciando también las prácticas mafiosas del IRA, el ejército de liberación irlandés que al final no dejaba de ser una organización criminal más.

No podríamos pasar por alto la interpretación de Daniel Day Lewis, quien compone un personaje maravillosamente a base de contención y sobriedad. Probablemente interiorizado el personaje de Danny Flynn que irremisiblemente nos lleva al Gerry Conlon de “En el nombre del padre” sobre todo en la parte donde Conlon se desprende el joven alocado para emerger como alguien más maduro que afronta su vida y admite sus errores. Es aquí donde surge un maravilloso simbolismo entre el personaje de Flynn que como buen púgil aguanta los golpes que va recibiendo, mientras continúa luchando, nunca se rinde, su mandíbula ya no es frágil, su gancho de izquierda está preparado, no va a caer a la lona, no puede permitírselo, ya tocó fondo y aprendió que el combate solo termina cuando el árbitro llega a diez y permaneces tumbado.

“The boxer” no solo nos enseña el valor de la redención, sino también cómo la vida da segundas oportunidades que no hay que dejar escapar y Danny Flynn sabe que por muchas dificultades que le pongan, cuando uno se ha marcado un objetivo nada lo va alejar de él. El boxeo vuelve a recordarnos aquello de “…seguir peleando por un sueño que nadie excepto tú alcanza a ver…” y lo hace como tantas cosas en la vida como vehículo para la redención personal.

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Escrito por Aebox