AEBOX / Gonzalo Campos
“Esto es muy real.”
Con esa frase directa arrancó Eddie Hearn su conversación con The Ring Magazine, que ha encendido las alarmas en el mundo del boxeo. La posibilidad de ver a Anthony Joshua frente a Jake Paul ya no parece una locura ni una maniobra publicitaria pasajera. Según el propio Hearn, hay un 50 % de posibilidades de que el combate se materialice.
“Tuve una buena charla de aproximadamente una hora con Nakisa el 30 de julio y ahora creo que realmente quieren la pelea. De verdad lo creo.”
El promotor británico se refiere a Nakisa Bidarian, socio de Jake Paul y cerebro detrás de Most Valuable Promotions (MVP). El diálogo fue extenso y, al parecer, muy positivo. Por primera vez, Hearn percibe una intención seria por parte del entorno del youtuber convertido en boxeador.
“Nakisa fue muy honesto y está preocupado por la pelea, pero Jake cree sinceramente que puede ganarla o, al menos, ser competitivo.”
Esa es la clave: mientras el equipo duda por razones evidentes (diferencia física, experiencia y peligro real), Jake Paul sigue empujando. El estadounidense, con un récord profesional de 10 victorias (7 KO) y 1 derrota, ha aceptado incluso un reparto económico humillante (1 % para él, 99 % para Joshua). Además, ha expresado públicamente su deseo de pelear en Wembley “aunque me abucheen 90 000 personas”.
“Y ahora, por la magnitud del combate, empiezo a pensar que hay muchas posibilidades de que se haga realidad.”
Del otro lado del ring estaría Anthony Joshua, con un balance de 28 victorias (25 KO) y 4 derrotas, ex campeón mundial unificado de los pesos pesados. La expectación global, el respaldo económico saudí y el interés mediático hacen que el evento tenga forma, sede y mercado.
“Si tuviera que ponerle un porcentaje, diría que es 50‑50.”
Un cálculo que, viniendo del hombre que guía la carrera de Joshua, no puede tomarse a la ligera. El boxeo moderno vive entre rankings y ratings, y esta pelea es una mina de oro en términos de atención, aunque un laberinto en lo deportivo.
“Fue una conversación muy positiva y esperamos que continúe durante las próximas semanas.”
En ese lapso se definirá si el proyecto avanza hacia un contrato real o se queda en humo promocional. Ben Davison, entrenador de Joshua, ya ha dicho que está en contra del combate por falta de mérito y riesgo sanitario para Paul. Pero Hearn, pragmático como pocos, sabe que si el negocio está encima de la mesa, todo es negociable.
“Si realmente lo quieren, sucederá.”
Esa última frase resume la mentalidad de Hearn. Si MVP insiste, si Paul no se echa atrás y si el dinero cierra la ecuación, Joshua vs. Jake Paul será una realidad en 2026. Será el combate más criticado… y más visto.
📝 Reflexión final: cuando el negocio y el momento vital empujan más que el ranking
La posible pelea entre Anthony Joshua y Jake Paul no es solo una extravagancia comercial. Es también un síntoma del momento que atraviesan sus protagonistas. Joshua, que fue campeón mundial unificado de los pesos pesados, está en una fase delicada de su carrera: sin grandes títulos en el horizonte, sin rivales claros con los que pueda generar cifras millonarias, y cada vez más cerca del final. En ese contexto, un combate de alto impacto mediático —aunque bajo nivel deportivo— puede representar una salida rentable y estratégicamente lógica.
Jake Paul, por su parte, ya ha dejado de ser simplemente un intruso con seguidores. Es un enamorado del boxeo, entrena como profesional, se somete a campamentos serios y vive el deporte activamente. Pero además lo hace cobrando como una superestrella, con contratos y audiencias que envidiarían muchos campeones del mundo. Y algo más: reinvierte en el boxeo. Ha sido un impulsor clave del crecimiento del boxeo femenino a nivel global, siendo responsable directo de oportunidades históricas como el estelar entre Katie Taylor y Amanda Serrano, y apoyando activamente a otras figuras femeninas a través de su promotora.
¿Es justo? Probablemente no. ¿Es legítimo? En la lógica del espectáculo, sí.
La pregunta real es: ¿cuánto más podrá el boxeo sostener este tipo de eventos sin que el deporte pierda la batalla frente al negocio?
Joshua vs Jake Paul puede ser una anomalía puntual… o el modelo de lo que viene.


