Anthony Joshua vence a Carlos Takam pero ¿Convence?

AEBOX/Nacho Gutièrrez/ — Sensación rara, dudas y coraje por cómo se paró el combate. Esa es la imagen que ha parecido prevalecer en los aficionados asistentes al duelo entre Anthony Joshua y Carlos Takam, aunque algunos nos puedan llamar poco objetivos y decidan cargar la principal culpa al árbitro de la contienda.

Que el árbitro se precipita parece que está claro pero también el hecho de que Joshua no ha dado la imagen de solidez necesaria. No ha convencido, por lo menos a servidor de ustedes, cómo para pensar en un campeón por varios años. A un hombre de su envergadura y de su pegada se le debe exigir saber finiquitar un combate ante un púgil, a priori, muy inferior. Pero todo lo contrario, hoy ha nacido la leyenda de Takam.

Perdonen si me parezco exagerado pero el británico no ha sabido quitar el aire a un rival de menor envergadura y al que le entraba el uno dos y el upper a la mínima. Pero veíamos una mezcla de indecisión y exagerado respeto que te llevaban a pensar en todo lo contrario al verbo arriesgar. Eso es lo que a veces me transmite Joshua.

Ganar… ha ganado todos los asaltos Joshua, pero ha faltado cierta contundencia y ganas de solventar lo antes posible. Y si no me entienden, les hablo de la codicia de hombres como Mike Tyson o Joe Frazier. Vale que Joshua no es el Terror del Garden pero no se puede marear tanto la perdiz ante un rival que ha sido avisado casi a última hora. No hablamos de ir a la guerra en el primer minuto ni de menospreciar a Takam, pero hay que saber achicar espacios y acortar salidas y no dejar que pasen los asaltos sin arriesgarse. Unos podrán ver un trabajo realizado a lo largo de un combate y otros demasiada tardanza en desarrollar un plan de ataque.

Entrando en el análisis del combate diremos que en los tres primeros asaltos Takam no paró de moverse, no era un objetivo fácil pero tampoco ponía en peligro a Joshua. El francés estaba casi siempre fuera de distancia mientras el británico no atinaba a conectar con continuidad y tampoco le quitaba el aire a su adversario.

En el cuarto, el francés se fue a la lona tras varios derechazos contundentes pero fue una última izquierda la que le desestabilizó. Hubo cuenta y el francés parecía quejarse del conteo como si hubiera habido un golpe ilegal o un cabezazo. Esto último si lo hubo pero se produjo cuando Takam entró con todo.

El martilleo de Joshua con su poderoso unos-dos junto con los golpes al cuerpo fijó a Takam, quien a partir del quinto estuvo más parado. Aún así decidió ir hacia delante, sobre todo después de ser visto por el médico en los primeros asaltos.

En el sexto Takam sangraba pero parecía haberle perdido el respeto al británico quien por fases se mostraba muy indeciso. Ahora, los aplausos también iban para el duro boxeador nacido en Camerún al aguantar las andanadas al cuerpo y el rostro que le lanzaba el campeón. Cuando quedaban apenas medio minuto Takam intenta castigar el cuerpo de Joshua abiertamente dejando patente el trabajo comenzado asaltos atrás.

El francés parecía acelerar las acciones en el noveno. No le quedaban muchas naves, al margen de su aguante, pero nunca perdió la cara. En este asalto y final del anterior el inglés ofreció su mejor versión con series contundentes y arriesgadas tanto arriba como abajo. Estamos seguros de que haber empezado antes el resultado hubiera sido otro. Tiene dinamita pero no Joshua es a veces demasiado prudente y aislado en sus ataques.
El combate terminó en el decimo tras considerar el árbitro Phil Edwards que Takam estaba llevándose mucho castigo tras la mejores combinaciones del monarca inglés, cosa que era cierta. Sin embargo, el francés podría haber continuado o, por lo menos, se merecía una cuenta de protección para quemar sus últimos cartuchos. La decisión no gustó al público que abucheó el resultado.

Joshua retiene sus títulos IBF y WBA, y ahora habrá que ver cuando cuaja su combate con Wilder. Será un buen combate, de eso estamos seguros. Pero el inglés pulir su plan de ataque ante un púgil de su mismo alcance y mayor pegada que Takam. Hoy Wilder habrá tomado nota de los pequeños detalles.