Canelo Álvarez vs Avni Yildirim – El tramite antes de la batalla por la unificación

AEBOX/Juan Álvarez/ — Finales del siglo XIX. El viejo imperio otomano, anclado a caballo entre Europa y Asia, de los Balcanes a Persia, muere de viejo. Para las potencias europeas, su reparto y destrucción será una excusa para enfrentarse entre ellas en la lucha final.

Turquía se convierte en el trámite para la auténtica batalla.

Las potencias europeas se relamen, afilan los colmillos, ajustan las bayonetas. La conquista de Oriente será su último trámite antes de la dominación del mundo y la hegemonía sobre el resto de potencias imperialistas.

El próximo sábado 27 viviremos una situación parecida en el ámbito pugilístico. En Miami, Florida, la tierra descubierta por Juan Ponce de León, la cara del boxeo, Saúl Canelo Álvarez, se enfrentará al trámite de la defensa mandatoria de su faja supermediana del CMB frente al retador otomano Avni Yildirim.

De Canelo Álvarez (56-1) poco más se puede escribir. Su legado, como el de los barbudos de Sierra Maestra, solo la historia lo podrá juzgar.

Desde que el de Guadalajara debutara con 15 años, edad a la que los infantes mundanos aún cuentan con la carnal ternura de la infancia, no ha dejado de acumular cinturones, reconocimientos, fama, dinero y detractores.

Cuatro divisiones conquistadas. Multitud de campeones derrotados. Una única derrota por enfrentar al boxeador invencible. Canelo se ha ganado ser la cara del boxeo.

Técnicamente y por méritos puede ser tratado como el libra por libra.
Defensivamente su manejo de la distancia, los laterales y su soltura en el movimiento le hacen ser un rival difícil de conectar más allá de golpes aislados. En el ámbito ofensivo, Canelo es más económico en los golpes, lanza poco pero duro y con puntería. El culmen de este estilo de combate se vio ante Callum Smith, cuando el gigante inglés se vio liliputiense ante el azteca.

El más y mejor perfeccionado purasangre del establo de Reynoso no ve rivales a su altura en el horizonte.

Esquina rival Avni Yildirim. Incógnita boxística a la altura de la trama argumental de «Diez Negritos». Mandatorio por la incomparecencia de Benavidez, cuya calidad solo se ve eclipsada por la falta de profesionalidad.

Dos años en el dique seco, 21-2, se antoja demasiado poco bagaje para el del país de la media luna, teniendo en cuenta, además, que esas dos derrotas vienen contra sus dos mejores rivales, Eubank Jr y Dyrrell. Estilo tosco, frontal. Tal vez demasiado gusto por el cuerpo a cuerpo para la fragilidad mandibular de la que goza.

En días como hoy ni ha salido a conversación relacionar su caso con el de Buster Douglas o Andy Ruiz.

O mucho nos equivocamos, o las apuestas se centrarán en saber cuánto aguantará, saber si Canelo querrá acabar pronto y pensar en Saunders o rodarse y hacer un sparring televisado.

Las conversaciones sobre este combate se han centrado más en lo que vendrá después que en el propio pleito. Tras la obligación de la defensa viene el reto de la unificación de coronas supermedianas. BJ Saunders y Caleb Plant esperan en el otro lado de la tierra de nadie.

La hegemonía del boxeo está cerca de las manos del tapatío pero, antes, toca resolver la cuestión de Oriente. El Hard Rock Stadium, de Miami, será el escenario mañana.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *