AEBOX/Vicente Campos/–El legendario excampeón mundial ruso Sergey ‘Krusher’ Kovalev colgó los guantes el pasado viernes, 18 de abril de 2025, dejando un último destello de su grandeza en la Arena Yunost de Chelyabinsk, Rusia. A sus 42 años, Kovalev cerró su carrera con una victoria contundente al noquear en el séptimo asalto al alemán Artur Mann en el combate estelar de una velada inolvidable. Con el apoyo ensordecedor de su público local, el ‘Krusher’ no solo se despidió como ganador, sino que se llevó el título crucero IBA-Pro, poniendo un broche de oro a una trayectoria marcada por su poder y determinación.
Un adiós a lo grande
Kovalev, quien anunció su retiro previo al combate, quería despedirse en casa y en lo más alto. Frente a Mann (22-5, 13 KOs), el ruso desplegó la agresividad que lo convirtió en una figura temida. Desde el primer campanazo, su intención fue clara: terminar la pelea con autoridad. En el segundo asalto, un gancho de izquierda devastador envió a Mann a la lona, encendiendo a la afición y dejando entrever que el final podía llegar pronto.
Sin embargo, el veterano de 42 años ajustó su estrategia tras un tercer asalto intenso en el que buscó el KO, pero mostró signos de fatiga. Con la experiencia de quien ha enfrentado a los mejores, Kovalev ralentizó el ritmo, utilizando su jab para controlar la distancia y abrir un corte en la ceja derecha de Mann, mermando la resistencia del alemán. Su precisión y paciencia mantuvieron el dominio en los rounds siguientes, preparando el terreno para el desenlace.
El ‘Krusher’ golpea por última vez
El séptimo asalto fue el capítulo final. Kovalev desató una combinación letal: un uppercut de derecha seguido de un gancho de derecha que derrumbó a Mann por segunda vez. Aunque el alemán se levantó, su rostro cubierto de sangre y el castigo acumulado llevaron a su esquina a lanzar la toalla durante el conteo de protección. La Arena Yunost estalló en júbilo, celebrando no solo la victoria, sino la despedida de un ícono que se retira con un palmarés de 36-5-1, 30 KOs.
Mann, valiente pero superado, no pudo contrarrestar el poder del ruso, viendo su récord caer a 22-5. Para Kovalev, el nocaut fue más que un triunfo: fue una declaración de que, incluso en su última pelea, sigue siendo el ‘Krusher’.
Un legado imborrable
Sergey Kovalev, tres veces campeón mundial de peso semipesado (WBO, WBA, IBF), deja un legado que trasciende los títulos. Conocido por su devastadora pegada y su mentalidad implacable, dominó la división semipesada en la década de 2010, derrotando a figuras como Jean Pascal, Bernard Hopkins y Nathan Cleverly. Aunque enfrentó reveses ante Andre Ward y Canelo Álvarez, su capacidad para reinventarse en el peso crucero en los últimos años mostró su pasión por el deporte.
Peleando en casa, Kovalev quiso despedirse con el mismo fuego que lo llevó a la cima. El título IBA-Pro, aunque simbólico frente a su historial, fue un regalo para sus seguidores, que lo ovacionaron como el héroe local que siempre fue. “Quería terminar en lo más alto, con mi gente”, dijo Kovalev en la previa, según Boxing Scene, y cumplió su promesa con creces.
Chelyabinsk celebra a su leyenda
La velada en la Arena Yunost fue una fiesta del boxeo ruso, con Kovalev como protagonista absoluto. Su nocaut no solo cerró una carrera de 17 años, sino que inspiró a una nueva generación de púgiles en un país con una rica tradición boxística. Mientras el público coreaba su nombre, Kovalev levantó los brazos, dejando una imagen imborrable: la de un guerrero que se retira con la frente en alto.
El 18 de abril de 2025 quedará grabado como el día en que Sergey ‘Krusher’ Kovalev dijo adiós, pero su legado perdurará en cada jab, cada gancho y cada nocaut que resonó en los rings del mundo. Chelyabinsk despidió a su campeón, y el boxeo, a una leyenda.


