AEBOX/Vicente Campos/–Hace pocas horas, Junto Nakatani (31-0, 24 KOs) ha reafirmado su dominio en el peso gallo al demoler al invicto Ryosuke Nishida en seis asaltos implacables, conquistando el título mundial de la IBF en una velada que ha dejado un mensaje claro: el único combate que importa ahora es contra Naoya Inoue. La pelea, celebrada en Japón, terminó con un TKO en el sexto asalto, cuando el árbitro Yuji Fukuchi y el médico intervinieron ante el estado crítico de Nishida, cuyos ojos estaban hinchados y cerrados. Con esta victoria, Nakatani no solo unificó cinturones, sino que lanzó un desafío implícito al rey del boxeo japonés, en una noche que encendió las especulaciones sobre un duelo histórico.
Una paliza desde el primer campanazo
El combate comenzó con un primer asalto explosivo, donde ambos púgiles intercambiaron golpes sin tregua. Nakatani, con su postura zurda y su precisión quirúrgica, conectó ganchos de izquierda y uppercuts devastadores, mientras castigaba el cuerpo de Nishida con una intensidad que marcó el tono de la pelea. Aunque Nishida intentó responder, la superioridad del campeón se hizo evidente rápidamente.
En el segundo asalto, Nakatani mantuvo la presión, aunque Nishida logró un breve repunte al cerrar con ofensiva. Sin embargo, a partir del tercer asalto, la pelea se convirtió en una exhibición de Junto. Sus combinaciones al cuerpo y rostro comenzaron a desmoronar al retador, cuyo ojo derecho se hinchó alarmantemente en el cuarto. Para el quinto, el ojo izquierdo de Nishida también estaba cerrado, dejándolo prácticamente ciego y sin recursos. Nakatani, lejos de bajar el ritmo, duplicó su volumen de golpes, lanzando ganchos al cuerpo que parecían buscar el nocaut inmediato.
El sexto asalto fue el fin. Con Nishida incapaz de ver o defenderse, un último ataque de Nakatani obligó al médico a detener la pelea a los pocos segundos. El TKO fue un acto de piedad para un Nishida valiente pero superado, mientras Nakatani celebraba su nuevo cinturón FIB y su estatus como el hombre a temer en las 118 libras.
El elefante en la sala: Naoya Inoue
Tras la victoria, Nakatani mantuvo su característica calma en las entrevistas, declarando: “Estoy satisfecho por ahora”. Sin embargo, las miradas de los aficionados y la presencia de Naoya Inoue en la arena dejaron claro cuál es el próximo paso. Inoue, actual campeón unificado del peso supergallo y considerado el mejor libra por libra del mundo, es la sombra que persigue a Nakatani. Un enfrentamiento entre ambos, dos zurdos invictos, técnicos y letales, sería el sueño de Japón: un choque en el Tokyo Dome que definiría al rey del boxeo nipón.
Nakatani, con un historial impecable en tres divisiones (mosca, supermosca, gallo) y victorias sobre nombres de élite, ha limpiado el peso gallo. Su humillación a Nishida, un campeón invicto hasta anoche, es la última prueba de su grandeza. Los promotores, conscientes del potencial comercial, ya empujan por este megacombate, pero la decisión recae en Inoue. ¿Aceptará el “Monstruo” el riesgo de enfrentar a un Nakatani en plenitud, o preferirá consolidar su reinado en las 122 libras? Si Inoue esquiva el duelo, Nakatani seguirá dominando el gallo, pero un “sí” cambiaría la historia del boxeo japonés.
Nakatani, el cazador de cinturones
El 8 de junio de 2025 marca un hito en la carrera de Junto Nakatani. Su TKO ante Nishida no solo le dio el título IBF, sino que lo coloca como el retador inevitable de Naoya Inoue. Con un boxeo que combina técnica y ferocidad, Nakatani está listo para escribir el próximo capítulo de la historia japonesa. ¡Que venga Inoue!


