AEBOX/Gonzalo Campos
A sus 42 años y tras casi dos temporadas de inactividad, el filipino Nonito Donaire volvió al ring con una actuación sólida ante el chileno Andrés Campos, a quien venció por decisión técnica unánime en Buenos Aires, conquistando el título interino del peso gallo de la Asociación Mundial de Boxeo (WBA).
Una leyenda que resiste el paso del tiempo
Donaire (43-8, 29 KO), campeón mundial en cuatro categorías distintas y uno de los boxeadores más brillantes del siglo XXI, regresaba tras una larga pausa desde su derrota ante Alexandro Santiago en julio de 2023. El combate en Argentina suponía tanto una prueba física como una evaluación de su vigencia competitiva.
Desde el primer asalto, el “Filipino Flash” mostró que sigue teniendo recursos: precisión quirúrgica, lectura del combate y un jab venenoso que fue desmontando poco a poco la ofensiva del chileno. Aunque ya sin la explosividad de otros tiempos, Donaire supo controlar los ritmos y sacar ventaja en los intercambios.
Campos opone resistencia, pero no alcanza
Andrés Campos (17-2-1, 5 KO), natural de Santiago de Chile, buscaba el mayor triunfo de su carrera. Valiente, activo y con buen ritmo, intentó forzar el ritmo durante varios pasajes de la pelea, especialmente en el cuarto y quinto asalto, donde logró conectar algunas combinaciones que hicieron trabajar a Donaire en retroceso.
Sin embargo, la experiencia y el oficio del ex campeón mundial terminaron marcando la diferencia. Campos nunca dejó de buscar, pero su pegada no fue suficiente para cambiar el curso de una pelea que Donaire tenía bien medida.
Una herida precipita el desenlace
El combate se interrumpió en el noveno asalto por un corte en la ceja de Donaire producido por un choque accidental de cabezas. Al haber transcurrido más de cuatro asaltos, se recurrió a las cartulinas, que reflejaron el dominio del filipino: 98-93, 97-94 y 97-94.
¿Última función o camino hacia otro título?
Con este triunfo, Donaire se convierte en campeón interino WBA del peso gallo, un título que le permite soñar con un combate por la corona absoluta o una revancha frente a nombres de la élite como Naoya Inoue. El veterano sigue escribiendo páginas doradas a una edad en la que casi todos sus contemporáneos ya cuelgan los guantes.
Campos, por su parte, sale reforzado en lo competitivo pese a la derrota. Su resistencia, su actitud y su nivel ante una leyenda le colocan en la órbita de futuras oportunidades internacionales.


