AEBOX/Gonzalo Campos
Con una actuación magistral de principio a fin, Jairo Noriega (15-1, 3 KO) recuperó este sábado el título de campeón de Europa del peso mosca, al imponerse con claridad al hasta entonces invicto Rakyb Mohamed Radji (10-1, 1 KO) en el Casino de Vila-real. El valenciano, que no peleaba desde octubre tras su intento mundialista en Japón, firmó una noche perfecta ante su gente, dominando todos los registros y dejando una imagen de boxeador maduro, completo y superior.
Noriega no solo reconquistó un cinturón que ya había sido suyo —y que nadie le había arrebatado sobre el ring—, sino que además rompió el invicto del francés, que hasta ahora no conocía la derrota. Esta noche, en su regreso al trono continental, demostró que sigue siendo una de las grandes referencias del boxeo europeo.
Un inicio firme y prometedor
Desde el primer tañido de campana, Noriega tomó el control. Brillante en los tres primeros asaltos, combinó desplazamientos hacia adelante y atrás con precisión quirúrgica, colocando siempre las mejores manos y neutralizando los tímidos intentos del marfileño por hacerse con la iniciativa. El púgil local mandaba con claridad, manejando la distancia, el ritmo y el espacio con una seguridad que contagiaba al público.
En el cuarto, un pequeño despiste al salir con la cabeza del clinch le hizo perder ligeramente el hilo, pero sin ceder el mando. Aun así, el asalto siguió teniendo color local gracias al trabajo acumulado de Jairo.
Inteligencia y lectura táctica
Radji intentó cambiar el guion en el quinto, reculando para variar su planteamiento. Pero Noriega no se descompuso. Siguió boxeando con rapidez, seleccionando golpes con criterio y anotándose el parcial con claridad. El sexto fue otra exhibición del valenciano: esquivas perfectas, lectura limpia y manos más certeras ante un rival cada vez más frustrado.
El séptimo resultó el más igualado de la noche, con Jairo dosificando esfuerzos y el francés intentando tomar la iniciativa sin demasiado acierto. Pero fue apenas un respiro antes de la recta final.
Final de combate y exhibición
En el octavo, Jairo volvió a lucirse, dominando tanto en ataque como en retroceso, mostrando su repertorio completo y sumando otro parcial a su favor con maestría. El noveno siguió la misma tónica, aunque el árbitro le llamó verbalmente la atención por uso reiterado del antebrazo, algo que no empañó su dominio.
Los últimos asaltos confirmaron su supremacía. Tremendo parcial final de Noriega, que volvió a marcar la diferencia con velocidad, inteligencia y una defensa impecable. Radji, frustrado e indefenso, fue testigo directo de la lección de boxeo del valenciano, que cerró el duodécimo asalto con la misma claridad con la que había abierto la noche.
Victoria incontestable
Tras doce asaltos de claro dominio, los jueces decretaron una decisión unánime: dos tarjetas de 119-109 y una de 120-108 certificaron la superioridad del español. Una victoria rotunda, trabajada y sin discusión, que devuelve a Noriega el cetro continental del peso mosca.
Mención especial merece también el trabajo de su entrenador, Sento Martínez, arquitecto silencioso de esta victoria. Su dirección en la esquina y el planteamiento táctico preparado para esta cita fueron fundamentales para que Jairo ofreciera una de las mejores actuaciones de su carrera.
El púgil de Vila-real reafirma su condición de élite europea y lanza un mensaje claro: sigue vigente, sigue creciendo y está listo para nuevos retos. Esta noche, ante su gente, ofreció una auténtica cátedra de boxeo.
“Cátedra de boxeo la que ha dado esta noche Jairo Noriega en Vila-real.”


