AEBOX/Gonzalo Campos
Del ring al volante, una vida sin derrotas
El boxeo mundial está de luto. Este lunes 1 de julio falleció en Bucarest el exboxeador rumano Mihai Leu, también conocido en su etapa alemana como Michael Löwe, a los 56 años de edad, tras una larga enfermedad. Leu fue campeón mundial wélter de la Organización Mundial de Boxeo (WBO) y se retiró invicto, con un récord perfecto de 28-0 (10 KO).
La noticia ha sacudido tanto al mundo del boxeo como al del automovilismo, donde también dejó huella. Figura respetada en ambos deportes, su carrera fue un ejemplo de versatilidad, disciplina y superación.
“Mihai fue un símbolo para el deporte rumano. Un guerrero dentro y fuera del ring”, declaró este lunes el Ministerio del Deporte rumano.
Campeón mundial de una WBO en construcción
Nacido el 13 de febrero de 1969 en Hunedoara, Rumanía, Mihai Leu emigró a Alemania en su juventud, donde construyó una sólida carrera como profesional bajo el nombre de Michael Löwe.
Debutó en 1991 y fue escalando posiciones hasta conquistar el título mundial wélter WBO el 22 de febrero de 1997, cuando derrotó por decisión unánime al canadiense Stephan Johnson. Ese mismo año defendió el cinturón frente al campeón olímpico irlandés Michael Carruth, antes de anunciar su retirada debido a una lesión crónica en la mano.
Su logro llegó en un momento en el que la WBO aún era una organización joven, con escasa legitimidad entre los medios y promotoras más tradicionales. De hecho, Leu nunca combatió fuera de Alemania o Austria, y desarrolló toda su trayectoria en circuitos centroeuropeos, sin llegar a enfrentarse a las figuras más reconocidas del peso wélter de su tiempo.
Aun así, se retiró con un récord inmaculado de 28-0, siendo uno de los pocos campeones mundiales invictos de su época.
Leyenda del automovilismo en Rumanía
Lejos de alejarse del deporte, Mihai Leu cambió los guantes por el volante. Debutó en el campeonato rumano de rallies en 1994 y logró convertirse en campeón nacional en 2003, convirtiéndose en el único deportista rumano en ganar títulos nacionales en dos disciplinas distintas.

Durante más de una década fue uno de los rostros más populares del automovilismo en su país y un embajador del deporte rumano.
Lucha contra el cáncer
En 2014, Leu fue diagnosticado con cáncer de colon, enfermedad que logró superar tras un tratamiento intensivo. Aquella victoria fuera del ring reforzó aún más su imagen pública de hombre resiliente, combativo y positivo.
A pesar de que su salud fue deteriorándose en los últimos años, siguió vinculado a la organización de eventos deportivos y al impulso del boxeo y el automovilismo en su país.
Un legado singular
Con su muerte, Rumanía pierde a uno de sus deportistas más emblemáticos. Campeón mundial de boxeo, ídolo nacional, piloto campeón y símbolo de integridad, Mihai Leu deja una huella que va más allá de los títulos y los triunfos.
Su caso es también un ejemplo de cómo el boxeo europeo de los años noventa ofrecía alternativas legítimas, aunque periféricas, al circuito estadounidense dominante. Sin grandes focos ni altavoces, Leu construyó una carrera impoluta, fue campeón del mundo y se ganó el respeto de todo un país.


