La IBA, rumbo al abismo: del olimpismo al bare-knuckle

AEBOX/Gonzalo Campos

La reciente decisión de la Asociación Internacional de Boxeo (IBA) de respaldar oficialmente combates a puño desnudo marca un nuevo y preocupante capítulo en su historia. Lo que durante décadas fue el organismo rector del boxeo amateur mundial, pieza clave del olimpismo y garante del desarrollo deportivo de miles de púgiles, abraza ahora la salvajada como estrategia de supervivencia.


Una caída que no parece tener fondo

Desde que el Comité Olímpico Internacional expulsó a la IBA en 2023 por graves irregularidades en su gobernanza, manipulación de elecciones internas y falta de transparencia financiera, la organización ha ido perdiendo peso, influencia y legitimidad. Y en lugar de acometer una regeneración profunda, ha optado por buscar oxígeno mediático a cualquier precio.

Lo último ha sido anunciar una alianza con una promotora de bare-knuckle, formato que consiste en combates sin guantes, sin protección en los nudillos y con una exposición mucho mayor al daño físico.

“Lo del bare-knuckle no es evolución: es retroceso. La IBA no innova, se arrastra buscando oxígeno tras el golpe del COI.”


Una “tabla de salvación” que hunde más el barco

Con esta apuesta, la IBA parece querer reconvertirse en promotora de espectáculos de contacto extremo, más cerca del sensacionalismo que del deporte. El objetivo ya no es formar campeones olímpicos, sino mantener relevancia a través del morbo, mientras los países más serios del mundo ya están volcándose en el nuevo organismo World Boxing.

El mensaje es claro: si no puedes volver al salón del deporte, monta tu propio espectáculo en el callejón.


Financiación opaca y vínculos preocupantes

Otro aspecto inquietante es la dependencia económica de la IBA del gobierno ruso, a través de su presidente Umar Kremlev, estrechamente vinculado al Kremlin. Desde que asumió el mando, la IBA ha recibido millones de dólares en financiación directa o indirecta desde Moscú, lo que ha generado sospechas no solo en el COI, sino también en múltiples federaciones nacionales, que han denunciado presiones políticas y falta de neutralidad.

Esta alianza con el bare-knuckle puede entenderse también como una cortina de humo que desvíe la atención de los problemas estructurales: una federación quebrada, sin transparencia, y con un liderazgo cada vez más autoritario.


La gran damnificada: la base del boxeo

Este giro tiene víctimas silenciosas. Miles de jóvenes boxeadores siguen compitiendo bajo el paraguas de la IBA en países donde aún no hay alternativas fuertes. Este tipo de decisiones puede provocar un efecto dominó de descrédito institucional, con federaciones que se desmarcan, patrocinadores que se retiran y promotores que desconfían.

Lo más grave es que la IBA arrastra consigo no solo su reputación, sino parte del prestigio histórico del boxeo amateur.


La alternativa ya existe: World Boxing

A diferencia de la IBA, World Boxing ha sido reconocida por el COI como el organismo legítimo para el futuro olímpico del boxeo. Fundada por países que exigían neutralidad, democracia interna y limpieza, World Boxing representa hoy el intento más serio de salvar al boxeo amateur de las manos de quienes lo han desnaturalizado.

La IBA ha elegido otro camino. No el del deporte, sino el del espectáculo extremo. Y en ese descenso, se aleja cada vez más de lo que fue: la cuna de los campeones del mañana.

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