Fallece Tommy Brooks, emblemático entrenador de Tyson y Holyfield

AEBOX/Gonzalo Campos

El mundo del boxeo despide hoy a uno de sus entrenadores más respetados. Tommy Brooks, figura clave en las esquinas de Evander Holyfield, Mike Tyson, y muchos otros campeones, ha fallecido a los 71 años tras una dura lucha contra el cáncer.

Una carrera marcada por la élite del boxeo

Tommy Brooks fue mucho más que un hombre de esquina. Nacido en Nueva York y excampeón amateur de Estados Unidos en 1975, Brooks se consolidó como uno de los entrenadores más influyentes de su generación. En los años noventa, su figura se hizo indispensable en las grandes noches del boxeo mundial, primero como entrenador de Evander Holyfield, a quien dirigió en sus dos históricas victorias ante Mike Tyson, y luego como preparador del propio Tyson entre 1998 y 2001.

Durante su etapa con “Iron Mike”, el púgil de Brooklyn sumó seis victorias consecutivas por nocaut, demostrando que Brooks sabía cómo reconectar a un boxeador con su instinto letal.

“Fue uno de los mejores hombres que ha dado el boxeo. No solo por lo que sabía, sino por cómo lo transmitía”, escribió el promotor Lou DiBella al anunciar su fallecimiento.

Una esquina repleta de campeones

Además de Holyfield y Tyson, Brooks trabajó con figuras de la talla de Vitali y Wladimir Klitschko, Michael McCallum, Vinny Pazienza, Junior Jones, Michael Grant y Samuel Peter, entre muchos otros. Siempre paciente, meticuloso y firme, supo combinar la exigencia táctica con la inteligencia emocional necesaria para guiar a peleadores en noches de presión máxima.

En 2003 fue incluido en el Salón de la Fama del Boxeo de Nueva Jersey, aunque muchos consideran que merece un lugar en el Salón de la Fama Internacional de Canastota, algo que podría llegar de forma póstuma.

Voz de esquina

“Tommy nunca gritaba. Te decía lo que necesitabas oír, aunque no quisieras escucharlo”, recordó en su día Evander Holyfield.
“Su sabiduría no estaba en la voz, estaba en los ojos”, escribió Vinny Pazienza en sus memorias.

Un legado que perdurará

Brooks deja un legado profundo, no solo por los títulos mundiales que ayudó a conquistar, sino por su influencia en varias generaciones de entrenadores. Su estilo metódico, basado en la defensa sólida, el equilibrio y el control del ritmo, es parte esencial de la evolución del boxeo moderno.

Hoy, el boxeo se queda sin una de sus mentes más brillantes. Descanse en paz, maestro.

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