AEBOX/Gonzalo Campos
Diez años después, la venganza se sirvió fría
En el boxeo, las deudas pendientes no prescriben. Diez años después de su primer enfrentamiento, Carlos Mena y Ronny Landaeta volvieron a cruzarse en Málaga, y esta vez el guion fue completamente distinto. El malagueño se proclamó nuevo campeón de España del peso supermedio tras noquear en dos asaltos a su viejo verdugo en el Club Saga Heredia, escenario de su resurrección deportiva.
La primera vez: juventud contra experiencia
El 11 de julio de 2015, Mena llegaba invicto (3-0) y con la ilusión de un debutante que empezaba a abrirse camino entre los profesionales. Enfrente, Ronny Landaeta (2-0), venezolano afincado en España, aterrizaba en el boxeo tras una larga y exitosa carrera en los deportes de contacto, con una madurez y un bagaje competitivo muy superior al del joven malagueño.
Aquel combate, celebrado en el Balneario de los Baños del Carmen, reflejó esa diferencia. Landaeta se mostró más fuerte, más hecho, y acabó imponiendo su pegada en el cuarto asalto. Mena, todavía por hacer, no pudo resistir la embestida y cayó con dignidad.
Aquella noche le costó la confianza de su promotora y el lugar de privilegio que ocupaba entre los jóvenes talentos nacionales. Fue un golpe duro, que lo alejó de los gimnasios y del boxeo durante años.
El estilo de las crónicas de aquella época —breves, directas, de olor a resina y sudor— describía veladas de tensión, público cercano y emoción a pie de ring. En una de ellas, firmada también desde Málaga, se hablaba de “pegada seca, ritmo alto y un nocaut que cayó como un martillo”. Así se contaba el boxeo entonces, y así se forjaban las primeras heridas de un púgil que todavía no sabía lo lejos que podía llegar.
De la caída a la reconstrucción
Entre 2016 y 2017, Mena intentó mantener viva la llama. Peleó fuera, se probó ante nombres de peso como César Núñez, Louis Toutin, Ruymán Delgado o el británico Joshua Buatsi, que debutaba como profesional en Londres. Pero los resultados no acompañaron: pasó de un prometedor 3-0 a un 3-8 que muchos interpretaron como un punto final.
Sin embargo, el boxeador no se apaga: hiberna.
Tras varios años lejos del ring, Carlos Mena regresó en 2023. Lo hizo más maduro, más disciplinado y arropado por el equipo del gimnasio Saga Heredia, donde comenzó una reconstrucción paciente, combate a combate.
Llegaron las victorias ante Marcos Ortega, Omir Rodríguez, Allef Jordelli y Ramiro Blanco, que lo devolvieron a las listas y a la confianza. Incluso la derrota por puntos ante José Luis Navarro Jr., en 2024, sirvió como aprendizaje para un púgil que ya no se mide por la prisa, sino por el progreso.
La revancha esperada
El destino quiso que el círculo se cerrara. Diez años después, Ronny Landaeta (22-7) volvió a cruzarse en su camino, esta vez con el título de España del peso supermedio vacante en juego.
Mena (9-8-1, 2 KO) afrontó la cita con calma y determinación. Sin precipitarse, midió distancias, castigó abajo y soltó las manos con precisión. En los últimos segundos del primer asalto, una derecha limpia envió a Landaeta al suelo. En el segundo, no dejó escapar la oportunidad: dos caídas más y la esquina del veterano detuvo el combate.
La venganza se sirve fría
El triunfo consagra a Carlos Mena como campeón nacional y, sobre todo, como ejemplo de perseverancia. Diez años después, el joven que cayó ante un rival más hecho regresó convertido en un boxeador completo, dueño de su destino y de su historia.
“La venganza se sirve fría”, dice el refrán.
En el caso de Carlos Mena, también se sirve con humildad, trabajo y un corazón de campeón.



Grande Mena, la perseverancia dió sus frutos ante un maestro que dejará su huella también en el boxeo nacional