Samuel Molina estalla tras la derrota en Lituania: “Todos vieron que yo había ganado”

AEBOX/Gonzalo Campos

El campeón español expresa su decepción y denuncia la influencia del dinero en el resultado

Las horas posteriores al combate entre Egidijus Kavaliauskas y Samuel Molina (12-6, 3 KO) han estado marcadas por la controversia. El malagueño, que defendía el título de Europa del peso wélter, cayó por decisión de los jueces en una pelea igualada que, a ojos de buena parte del público y del propio entorno del español, mereció otro desenlace.

La transmisión lituana LTR recogió unas declaraciones directas y cargadas de frustración por parte de Molina, quien llegó a celebrar su triunfo sobre el ring antes de que se anunciara el veredicto oficial.


“Todos dijeron que yo había ganado”

Tras conocerse el fallo dividido (114-115, 115-113, 115-113), Molina no escondió su malestar:

«Todos lo vieron, todos dijeron que yo había ganado, incluso el propio Kavaliauskas lo dijo, su entrenador», declaró el español.

Molina insistió en que su actuación mereció la victoria, y apuntó directamente a factores externos:

«Esta noche demostré que merecía ganar (…) El dinero realmente influyó mucho en mi derrota. Esto me quita las ganas de boxear, no tengo motivación para seguir peleando, pero espero que no se repita».

Pese a su evidente decepción, Samuel quiso dejar claro que no baja la cabeza:

«Salgo de este combate con la cabeza alta».


Un desenlace que dejó desconcertado al público

La escena final del combate fue reveladora: Molina levantó los brazos, sonrió y rompió a llorar, seguro de haber hecho lo suficiente para retener el título. La reacción de su esquina, celebrando la victoria, reforzó esa percepción. Sin embargo, la lectura de tarjetas cambió por completo el ambiente.

La TV lituana subrayó ese contraste: la euforia previa al veredicto y la posterior caída emocional del español, que permaneció quieto cuando se levantó el brazo del púgil local.


Una derrota que abre un debate mayor

Las palabras de Molina no solo reflejan la frustración por perder el cinturón, sino la sensación de indefensión que acompaña a muchos boxeadores cuando viajan al extranjero. La falta de control sobre el entorno, la presión local y las decisiones ajustadas suelen convertirse en un peaje inevitable.

El malagueño, que construyó una actuación seria y competitiva durante gran parte del combate, dejó entrever que la combinación entre negocio y boxeo volvió a pesar más que los golpes.

Queda por ver si Molina recupera pronto la motivación… o si este episodio abre una etapa de dudas en la carrera de uno de los talentos más sólidos del boxeo español.

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