AEBOX/Vicente Campos/–El boxeo británico vivirá un momento especialmente emotivo el próximo 11 de abril, cuando Campbell Hatton vuelva a competir en una gala diseñada para honrar la memoria de su padre, Ricky Hatton, fallecido en septiembre del pasado año. El evento, que tendrá lugar en Dubái, reunirá a varios talentos de Manchester y destinará todos sus beneficios a la Fundación Ricky Hatton, organismo dedicado al apoyo de personas con problemas de salud mental, una causa que el excampeón defendió con gran implicación en la última etapa de su vida.
Un evento simbólico con propósito benéfico
La velada se concibe como un tributo al dos veces campeón mundial, cuyo fallecimiento truncó su anunciado regreso a los rings ante Eisa Al Dah. Tras su muerte, el también excampeón Kell Brook asumió la responsabilidad de ocupar su lugar para rendirle homenaje de la forma más significativa: boxeando.
Con un cartel repleto de púgiles cercanos a la figura de Hatton y con marcado sabor familiar, Dubái será el escenario de una noche pensada para recordar al ídolo de Manchester a través del deporte que lo convirtió en leyenda.
El regreso más esperado: Campbell Hatton
Entre los nombres confirmados destaca el de Campbell Hatton, que vuelve a la actividad tras haber anunciado su retirada a los 24 años. A pesar de que todavía no se ha revelado su rival, su presencia está considerada como uno de los momentos más especiales de la gala, no solo por lo que representa para él, sino por el significado que para la familia Hatton tiene su vuelta.
“Estoy deseando subirme al ring en memoria de mi padre”, expresó el joven púgil en sus redes sociales, animando también a los aficionados a acudir al entrenamiento público programado antes del evento.
Es probable que, en esta ocasión, Campbell vuelva a tener en su esquina a su tío Matthew Hatton, figura fundamental en su desarrollo deportivo. Otros miembros del clan Hatton, como Lola y Jack, también estarán presentes en una noche que se anticipa profundamente emocional.
De promesa emergente a momento de crisis
Campbell Hatton comenzó su carrera profesional bajo la enorme sombra y responsabilidad del apellido que llevaba. Encadenó 14 victorias consecutivas, aunque varias dejaron dudas entre los aficionados por lo ajustado de las decisiones. Su ascenso se frenó abruptamente al competir por el título del Área Central frente a James Flint, quien lo derrotó por decisión en dos ocasiones en 2024.
Esos resultados golpearon su confianza y lo llevaron a apartarse del boxeo en julio, enfocándose en un nuevo camino profesional lejos del cuadrilátero, trabajando en la instalación de paneles solares. Para muchos, aquel parecía el final de su carrera.
Un regreso impulsado por el corazón
Sin embargo, la muerte de Ricky Hatton provocó un punto de inflexión. Campbell retomó los entrenamientos, aunque esta vez movido por un motivo distinto a la ambición deportiva: honrar la memoria de su padre.
El propio Ricky, meses antes de fallecer, había explicado públicamente la necesidad de que su hijo se alejara temporalmente del ring:
“Estaba pasando un momento complicado. Perdió dos combates muy igualados y eso le afectó mucho”, declaró entonces. Sobre la segunda derrota, añadió: “Pensábamos que había hecho lo suficiente. Que no le dieran la victoria fue un golpe durísimo”.
Un homenaje que trasciende lo deportivo
La vuelta de Campbell Hatton no busca relanzar una carrera, sino cerrar un círculo emocional. Su presencia en Dubái simboliza una despedida, un agradecimiento y un vínculo familiar que el boxeo ayudó a construir y que ahora, sobre el mismo ring, volverá a latir.
El 11 de abril no será solo una velada benéfica: será una noche de memoria, duelo, celebración y legado. Una noche para Ricky Hatton.


