AEBOX/José González “Ronin”
-El III Torneo Open “Enrique Soria”, celebrado en Arganda del Rey, volvió a demostrar que el boxeo olímpico español vive un momento de enorme crecimiento. Durante tres intensas jornadas, el nivel técnico fue altísimo, pero también lo fue algo igual de importante: el espíritu de comunidad que define a este deporte.
Antes de cada combate se respiraba esa tensión especial que solo el boxeo sabe crear. Silencio concentrado en las esquinas, miradas firmes, guantes ajustándose por última vez y entrenadores dando las últimas consignas. Instantes previos donde todo el trabajo invisible —horas de gimnasio, sacrificio y disciplina— se condensa en tres asaltos.
Entre los galardonados como mejores boxeadores del torneo destacaron:
- Mejor Schoolboy: Isaac Gómez
- Mejor Junior: Aimar Lanzarote
- Mejor Joven: Luis Hedo
- Mejor Élite Masculino: Aaron Romero
- Mejor Élite Femenino: Irene Jurado
Todos ellos sobresalieron en un torneo de máximo nivel, donde cada decisión se peleó segundo a segundo.
Clasificación por Equipos
1 – Club Valenciano de Boxeo
2 – The Boxer Club
3 – Ludus Boxeo
Más allá de los resultados, el torneo volvió a evidenciar la gran comunidad que forma el boxeo amateur. Muchos de los deportistas que se enfrentan hoy sobre el ring ya se conocen de concentraciones, campeonatos anteriores y tecnificaciones. Se saludan antes del combate con respeto, se abrazan después, comentan sus peleas y, en muchas ocasiones, comparten consejos y experiencias para futuras preparaciones.
Lo mismo ocurre en las esquinas. La comunidad de entrenadores volvió a dar ejemplo: respeto absoluto por el trabajo del compañero, apretones de mano sinceros y palabras de reconocimiento tras cada enfrentamiento. Rivalidad deportiva, sí, pero siempre desde la admiración mutua y el amor por el boxeo.
El III Torneo Enrique Soria no solo deja campeones y estadísticas. Deja imágenes de compañerismo, respeto y pasión compartida. Y eso, en el boxeo, vale tanto como cualquier cinturón.
Además no solo deja cifras impresionantes, sino también sensaciones: la certeza de que el boxeo base y amateur en España continúa creciendo con fuerza, talento y una nueva generación dispuesta a dar el siguiente paso.
Arganda volvió a ser capital del boxeo. Y el futuro, sin duda, ya está sobre el ring.


