ENTREVISTA | Samuel Molina, un caballero de palabra: “La EBU ha dañado mi imagen y no voy a pelear para ellos”

AEBOX/Gonzalo Campos

El tres veces campeón de Europa Samuel Molina ha confirmado hoy su renuncia a disputar el título europeo y cerrar definitivamente su etapa con la European Boxing Union. El púgil malagueño, en el mejor momento deportivo de su carrera, cumple así lo que ya había adelantado meses atrás a AEBOX tras el polémico combate frente a Egidijus Kavaliauskas, un episodio que, según denuncia, frenó el crecimiento natural de su carrera en los rankings mundiales.

En conversación con AEBOX, Molina explica los motivos de esta decisión, habla de su salida del gimnasio Saga Heredia, analiza el nuevo escenario que se abre en el boxeo internacional con la llegada de nuevos promotores y se muestra orgulloso por el reconocimiento recibido recientemente en su ciudad.

“El escándalo de la noche de Kavaliauskas me ha retrasado cinco puestos en los rankings mundiales, y eso es tiempo y muchísimo esfuerzo perdido”.

En la última entrevista que nos concediste ya mostraste tu enfado con la EBU. ¿Mantienes esa postura?

Sí, claro. Yo no voy a volver a trabajar con la EBU. No pueden darme ahora la oportunidad de disputar un título que ya era mío y ellos permitieron que me robaran. La EBU ha hecho daño a mi carrera, han dañado mi imagen y no tengo ningún interés en pelear para ellos.

Con esta decisión de no pelear para la EBU demuestras que eres un hombre de palabra.

Sí, claro. El escándalo que me hizo la EBU la noche de Kavaliauskas ha retrasado mi crecimiento natural porque me ha hecho retroceder cinco puestos en los rankings mundiales y eso es tiempo y mucho esfuerzo. Por eso sigo absolutamente indignado con ellos y no voy a pelear con la EBU.

¿Crees que la EBU debería reflexionar sobre lo ocurrido en tu caso?

Si la EBU quiere seguir siendo un organismo importante no puede permitir el atropello que me hicieron a mí. Sé que hay otro camino hacia el mundial y ese es el que vamos a tomar.

También has cambiado recientemente de entrenador y de entorno de trabajo. ¿Qué ha ocurrido?

La ruptura entre mi mánager y mi entrenador ha pasado factura en el día a día del gimnasio y ha hecho mi trabajo diario allí muy incómodo. Trabajamos para estar en la élite y necesitamos un ambiente de trabajo relajado y en calma y ese ambiente ahora mismo no se estaba dando. Creo que ha llegado el momento de seguir creciendo por otro camino.

Tu etapa con Boris Heredia ha sido muy importante en tu carrera.

Sí, claro. Estoy muy agradecido a Boris por todo el trabajo que ha hecho conmigo y con el que hemos ganado muchas cosas juntos. Boris y yo hemos crecido juntos y también hemos aprendido juntos. Pero creo que era el momento de cambiar de aire y de tratar de aprender cosas nuevas de otros entrenadores.

El boxeo vive un momento de cambios con nuevos actores entrando en el mercado. ¿Cómo ves la llegada de proyectos como Zuffa Boxing?

Creo que la llegada de Zuffa Boxing va a dar oportunidades nuevas a deportistas que estén en buena posición. El mercado está muy abierto ahora mismo y pienso que van a surgir oportunidades para hacer grandes peleas que me lleven al mundial, que es hacia donde vamos.

La semana pasada también recibiste un reconocimiento importante en tu ciudad.

Sí, la semana pasada fui nombrado deportista del año en Málaga en una gala y siempre es una alegría ser profeta en tu tierra. Yo afortunadamente tengo el reconocimiento de Málaga y eso me hace sentir muy orgulloso. Muchas gracias a mi ciudad por reconocer mi trabajo.

A sus 27 años y con casi 40 combates profesionales a la espalda, Samuel Molina ya no es una promesa, sino un boxeador plenamente curtido en el oficio. El malagueño ha demostrado dentro del ring talento, carácter y capacidad para competir al más alto nivel, pero también fuera de él ha dejado claro que no está dispuesto a renunciar a sus convicciones. Tras lo ocurrido en su combate frente a Kavaliauskas, Molina ha preferido tomar un camino más largo antes que aceptar lo que considera una injusticia.

Ahora, en el mejor momento deportivo de su carrera, el púgil malagueño mira al futuro con ambición y con un objetivo claro en el horizonte: el campeonato del mundo. Y lo hace convencido de que ha llegado el momento de seguir creciendo por otro camino. Porque en el boxeo, como en la vida, el talento abre puertas, pero el carácter termina marcando el destino. Y Samuel Molina ha demostrado que de eso le sobra.

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