Wilder supera a Chisora en una polémica batalla en Londres marcada por la controversia

AEBOX/Vicente Campos/–El estadounidense Deontay Wilder volvió a la senda del triunfo al imponerse por decisión dividida al británico Derek Chisora en el combate estelar celebrado en el O2 Arena. Sin embargo, más allá del resultado, la pelea dejó una estela de polémica, irregularidades arbitrales y una imagen muy alejada de lo que se espera del más alto nivel del boxeo.

En un combate que suponía la pelea número 50 y despedida de Chisora, el ambiente fue eléctrico desde el primer momento. El público londinense se volcó con su ídolo, que salió decidido a imponer su físico y agresividad. Más pesado y constante en la presión, el británico obligó a Wilder a trabajar a la contra desde las cuerdas durante varios tramos iniciales.

Wilder, lejos de su mejor versión, mostró destellos de su temida derecha, pero también evidenció falta de ritmo y precisión. La pelea, marcada por constantes amarres, golpes desordenados y un ritmo irregular, se convirtió por momentos en una batalla más física que técnica.

Aun así, el estadounidense fue encontrando espacios. En el segundo y tercer asalto ya logró sacudir a Chisora con su derecha, dañando progresivamente al británico, cuyo rostro comenzó a acusar el castigo. Pero “Del Boy” respondió con corazón, llegando incluso a poner en aprietos a Wilder en el cuarto y quinto round con potentes derechas.

El combate avanzó entre intercambios caóticos, caídas confusas y decisiones arbitrales cuestionables. El árbitro Mark Bates se convirtió en protagonista involuntario —o no tanto— al permitir acciones irregulares, como la intervención de la esquina de Chisora en pleno combate o ayudas tras caídas que, en condiciones normales, habrían supuesto sanciones severas.

El momento clave llegó en el octavo asalto, cuando Wilder conectó una de sus derechas características y envió a la lona a Chisora. Sin embargo, la polémica se desató cuando un miembro de la esquina del británico intervino para ayudarle a levantarse sin que el árbitro actuara. Para colmo, en esa misma acción, Wilder fue penalizado con un punto por empujar, una decisión que generó incredulidad.

A pesar de todo, Wilder volvió a derribar a Chisora en el undécimo, consolidando su ventaja en una pelea que, aunque deslucida, tenía momentos de alto dramatismo. El británico, fiel a su estilo, no dejó de presionar hasta el último asalto, incluso logrando enviar al estadounidense a la lona en una acción discutida.

El duodécimo round fue un reflejo de toda la pelea: intensidad, corazón y desorden. Chisora buscó el milagro ante su gente, mientras Wilder optó por sobrevivir y asegurar el resultado.

Finalmente, las tarjetas dictaron 115-111 y 115-113 para Wilder, y 115-111 para Chisora, otorgando la victoria por decisión dividida al estadounidense. Un veredicto que fue recibido con abucheos por parte del público local, aunque dentro de lo visto sobre el ring, resultó defendible.

Con este triunfo, Wilder mejora su récord a 45-4-1 (43 KO), sumando su segunda victoria consecutiva tras un periodo complicado en su carrera. Por su parte, Chisora pone fin a su trayectoria con un récord de 36-14 (23 KO), cerrando una carrera marcada por su valentía y entrega absoluta.

“Me divertí esta noche. He pasado por mucho para volver, pero estoy de regreso”, declaró Wilder tras el combate, en unas palabras que reflejan tanto su alivio como su intención de seguir compitiendo.

Más allá del resultado, la pelea dejó sensaciones encontradas: dos veteranos dejándolo todo en el ring, pero también una actuación arbitral muy cuestionada y un espectáculo que, pese a su intensidad, distó de la calidad esperada en una cita de este calibre.

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