AEBOX/Gonzalo Campos/Foto: Luis Horcajada
Morata de Tajuña registró una entrada cercana a las 500 personas en una velada que dejó un combate principal intenso y exigente para Antonio Collado, que terminó imponiéndose por puntos tras ocho asaltos al italiano Pasquale Barile.
Una pelea incómoda desde el inicio
El combate fue muy duro para Collado. Desde los primeros asaltos entró en el terreno que proponía el italiano, un boxeador con muchos recursos, incómodo y con oficio, que supo llevar la pelea a su terreno.
Barile manejó bien ese tipo de situaciones, alargando acciones, trabajando en corto y aprovechando cada intercambio para sacar algo más. Collado aceptó ese planteamiento y eso le obligó a un desgaste importante durante toda la pelea.
Mucho castigo y un ejercicio de resistencia
Collado comenzó a sangrar por la nariz muy pronto y tuvo que sostener un combate de mucha exigencia. Recibió bastante castigo y hubo momentos en los que la pelea se le puso muy cuesta arriba.
Aun así, tiró de carácter para mantenerse en combate, aguantando y compitiendo en todo momento, incluso en los tramos más complicados.
El esfuerzo fue evidente y el público lo reconoció, empujando en varios momentos al boxeador local.
Ajuste final y decisión a su favor
En la parte final del combate, Collado encontró mejores sensaciones. Empezó a trabajar más con la izquierda y a ordenar algo más sus acciones, lo que le permitió cerrar mejor los últimos asaltos.
Ese tramo final, junto al trabajo acumulado, terminó inclinando la decisión de los jueces a su favor.
Una victoria que deja aprendizaje
Collado sumó la victoria, pero el combate dejó claro que ante rivales de este perfil es clave gestionar mejor los tiempos y no entrar en dinámicas que favorecen al contrario.
Fue una pelea exigente, de las que obligan a crecer.
Y Collado, sufriendo, la sacó adelante.


