AEBOX/Vicente Campos/–Había quien pensaba que el combate entre Julio Granado “El Feroz” y Fran Suárez sería una exhibición entre dos viejos conocidos del boxeo. Nada más lejos de la realidad. Tal y como se preveía en los días previos, ambos subieron al ring de la Plaza de Toros de Móstoles con una única intención: dejarlo todo sobre las cuerdas.
Y eso fue exactamente lo que ocurrió.
Dentro de la espectacular velada KAOS Fight Night, una de las citas más destacadas del año en los deportes de contacto y que reunió combates de MMA, grappling, K1, boxeo con guantillas y boxeo profesional, Granado y Suárez protagonizaron una auténtica batalla que hizo vibrar al público madrileño.
El primer asalto fue sencillamente frenético. Los dos púgiles salieron a intercambiar manos desde el primer segundo, ofreciendo un ritmo impropio de un combate de estas características. Fue un round en el que cualquiera pudo haber tomado ventaja e incluso haber terminado imponiéndose, con ambos guerreros respondiendo a cada ataque con una entrega absoluta.
La intensidad del segundo asalto continuó siendo muy alta, aunque inevitablemente algo más medida que en el primero. Mantener aquel ritmo inicial parecía imposible, pero ni Granado ni Suárez dieron un paso atrás. El intercambio de golpes, la presión constante y las ganas de agradar al público siguieron siendo la tónica de una pelea que estaba dejando grandes momentos.
Al finalizar el combate, la victoria cayó del lado de Julio Granado “El Feroz”, aunque el resultado no dejó satisfecho a Fran Suárez, que volvió a demostrar por qué sigue siendo uno de los nombres más respetados de los deportes de contacto. Especialmente meritorio fue el rendimiento de Suárez teniendo en cuenta que aceptó el combate con muy poca antelación, una circunstancia que no le impidió competir al máximo nivel y ofrecer una actuación de enorme mérito.
Por su parte, Granado mostró una gran preparación física y táctica, algo que quedó reflejado durante todo el combate. En su esquina contó con la presencia de Jesús Labrador «Xule» y de la campeona de Europa Sheila Martínez, dos figuras importantes en una preparación que terminó dando sus frutos sobre el ring.
Más allá del resultado, la sensación general fue que el público fue el gran vencedor de este combate. Ambos púgiles dejaron una demostración de carácter, corazón y pundonor que mereció el reconocimiento de los aficionados presentes en Móstoles.
Hay derrotas que engrandecen y victorias que se construyen desde el sacrificio. Este combate tuvo un poco de ambas cosas. Y si algo quedó claro cuando sonó la campana final es que ninguno de los dos boxeadores merecía perder.
Por eso, tras lo vivido en la Plaza de Toros de Móstoles, una idea quedó flotando en el ambiente: este combate merece una revancha.


