AEBOX/Vicente Campos/–El boxeo tiene memoria. Hay derrotas que dejan más preguntas que respuestas y actuaciones que, incluso sin terminar con el brazo en alto, permiten vislumbrar lo que está por venir. Eso es precisamente lo que ocurrió el pasado sábado con Baldo Mira.
El púgil malagueño regresaba al cuadrilátero después de casi dos años alejado de la competición. Su última gran aparición había sido en agosto de 2024, cuando ofreció una auténtica exhibición para conquistar el título EBU Silver frente al italiano Claudio Grande. Aquella noche, Baldo mostró la mejor versión de sí mismo: inteligente, técnico, valiente y con una capacidad de boxeo que lo llevó a convertirse en uno de los nombres más destacados del panorama nacional.
Por eso existía tanta expectación en torno a su regreso. El escenario era inmejorable y las ganas de volver a verlo sobre el ring eran enormes. Enfrente tenía a un rival complicado como el argentino Gonzalo Corinaldesi, un boxeador que llegaba dispuesto a aprovechar cualquier oportunidad.
Y esa oportunidad llegó en el tercer asalto. Una mano del argentino envió a Baldo a la lona y marcó el desarrollo posterior del combate. Una acción que terminó pesando en las cartulinas y que condicionó una pelea mucho más equilibrada de lo que algunos podrían pensar al ver únicamente el resultado final.
Porque más allá de esa caída, Baldo dejó momentos interesantes y demostró que la calidad sigue intacta. Las puntuaciones ajustadas reflejan precisamente eso: incluso después de un largo periodo sin competir y tras visitar la lona, fue capaz de mantenerse en la pelea y disputar cada asalto con opciones.
Es inevitable pensar que casi dos años sin combates terminan pasando factura. El ritmo competitivo, las sensaciones sobre el ring y la confianza en determinadas situaciones solo se recuperan combatiendo. Ningún entrenamiento puede sustituir la experiencia de la competición real.
Sin embargo, también hay una lectura positiva. El talento sigue ahí. La visión de combate, los recursos técnicos y la calidad que llevaron a Baldo Mira a proclamarse campeón de España y campeón de Europa Silver no desaparecen de la noche a la mañana. Son herramientas que permanecen y que vuelven a aflorar cuando se recupera la continuidad.
Por eso, más que una despedida de los grandes objetivos, este regreso debe entenderse como un nuevo punto de partida. Con trabajo, continuidad y varios combates que le permitan recuperar sensaciones, no sería extraño volver a ver al mejor Baldo Mira en un futuro próximo.
Porque en el boxeo, como en la vida, hay cosas que nunca se pierden. El talento es una de ellas. Solo necesita tiempo, dedicación y confianza para volver a brillar.
Y si algo ha demostrado Baldo Mira a lo largo de su carrera, es que posee todas esas cualidades. El camino continúa y todavía queda mucho por ver de un boxeador que ya sabe lo que es tocar la cima.


