El malagueño resolvió con un espectacular nocaut en el quinto asalto un combate que dominó con autoridad ante un valiente Jon Míguez
AEBOX/Gonzalo Campos
La Ciudad Deportiva de Cártama vivió una auténtica noche de boxeo grande. Antes incluso de sonar la primera campana, el ambiente ya era el de las grandes ocasiones gracias a la espectacular presentación realizada por el speaker Nacho Gutiérrez, que volvió a demostrar por qué está considerado uno de los mejores maestros de ceremonias del boxeo español. Su puesta en escena, cargada de emoción, intensidad y perfecta conexión con el público, elevó aún más una velada que tenía todos los ingredientes para convertirse en una noche inolvidable.
Bajo ese ambiente de gala hicieron su aparición Samuel Molina y Jon Míguez para disputar el cinturón WBC International Silver del peso wélter, un combate entre dos de los nombres más importantes del boxeo español y que terminó resolviéndose de manera espectacular a favor del malagueño.
Molina marca territorio desde el inicio
Primer asalto muy competido en el que Jon Míguez fue el encargado de poner el trabajo y la presión, tratando de imponer un alto ritmo desde el inicio. Sin embargo, Samuel Molina se mostró más rápido y explosivo, haciendo gala además de su habitual carácter sobre el ring. El malagueño conectó los golpes más claros y espectaculares del asalto, llevándose un primer parcial en el que el trabajo fue de Míguez, pero el show y las mejores acciones llevaron la firma de Molina.
Claramente para Samuel Molina este segundo asalto. El malagueño volvió a mostrarse muy rápido y certero con su jab, desarbolando por momentos a Jon Míguez. El punto de inflexión del parcial llegó tras una potentísima derecha de Molina que explotó en la cabeza del cántabro y le dejó seriamente tocado. Míguez pasó un durísimo último minuto, sobreviviendo con enormes dificultades a las acometidas del malagueño y logrando llegar milagrosamente al final del asalto pese a encontrarse muy castigado.
Tremendo tercer asalto, disputado a un ritmo altísimo y con mucha bravura por parte de ambos púgiles. Samuel Molina aceptó por momentos el intercambio y se expuso más de la cuenta, pero cada vez que conectaba hacía temblar los cimientos de Jon Míguez. El cántabro, que daba la impresión de no haber llegado en el mejor momento a esta exigente cita, volvió a sufrir ante la velocidad y precisión del malagueño. La superioridad de Molina empezaba a resultar evidente y, en este tercer parcial, el campeón malagueño pareció boxear en otra galaxia.
El orgullo de Míguez y el desenlace definitivo
Jon Míguez regresó del descanso con mejores ajustes y firmó un cuarto asalto muy serio. El cántabro logró equilibrar el combate durante muchos momentos del parcial, trabajando con más acierto y dejando patente su enorme capacidad de lucha y sacrificio ante un compromiso que se le estaba poniendo muy cuesta arriba. Samuel Molina continuó mostrando destellos de enorme calidad, pero en esta ocasión encontró una respuesta mucho más sólida por parte de Míguez. Asalto muy parejo.
El quinto asalto comenzó con un Jon Míguez muy entonado, dominando las acciones y poniendo en serios problemas a Samuel Molina, que atravesó sus peores momentos del combate. El cántabro parecía haber encontrado por fin la distancia y el ritmo adecuados, pero tras su último gran esfuerzo llegó el desplome. Míguez se vino físicamente abajo y Molina, siempre atento, detectó de inmediato el momento de debilidad.
El malagueño no dejó escapar la oportunidad. Dos manos durísimas precedieron a una derecha demoledora que explotó sobre el mentón de Míguez y puso fin al combate de manera fulminante. Un nocaut espectacular que certifica una brillantísima victoria de Samuel Molina y su conquista del cinturón WBC International Silver.
Un triunfo que abre grandes puertas
La victoria de Samuel Molina supone un nuevo paso adelante en la carrera del malagueño, que continúa consolidándose entre los nombres más importantes del peso wélter europeo. Su velocidad, precisión, capacidad de adaptación y poder de definición volvieron a quedar patentes en una actuación de enorme nivel.
Queda, no obstante, la sensación de que este combate habría sido muy diferente de haberse disputado dos años atrás. Jon Míguez no llegó a Cártama en el mismo estado de forma que mostró en noches como su extraordinario enfrentamiento frente a Jordy Weiss. Aun así, el cántabro volvió a demostrar el enorme corazón, orgullo y competitividad que siempre le han caracterizado.
Samuel Molina brilló en su pueblo, Cártama y lanzó un serio aviso al panorama internacional: el malagueño está preparado para retos todavía mayores.


