Fallece a los 82 años una de las mayores leyendas de nuestro deporte, doble campeón del mundo del peso pluma y pionero de una generación irrepetible
AEBOX/Gonzalo Campos
El boxeo español despide hoy a uno de sus gigantes. Ha fallecido José Legrá, el segundo campeón del mundo de la historia del boxeo español, solo precedido por Baltasar Berenguer «Sangchili», que conquistó la corona mundial del peso gallo en 1935. Con su desaparición se marcha uno de los deportistas más influyentes que ha dado nuestro país y una figura imprescindible para comprender la evolución del boxeo español durante la segunda mitad del siglo XX.
Nacido en Baracoa (Cuba) y posteriormente nacionalizado español, José Adolfo Legrá Utria construyó una carrera extraordinaria basada en el talento, la velocidad y un carácter competitivo que le convirtió en uno de los mejores pesos pluma del mundo. Su trayectoria profesional finalizó con un espectacular balance de 129 victorias, 11 derrotas y 4 combates nulos, con 49 triunfos por KO, repartidos en 144 combates profesionales.
Conocido universalmente como el «Cassius Clay de bolsillo», Legrá enamoró a los aficionados por su movilidad, sus rápidos desplazamientos y una velocidad de manos adelantada a su tiempo. Fue un boxeador brillante, elegante y espectacular que hizo del ataque una forma de entender este deporte.
Su nombre quedó grabado para siempre en la historia el 24 de julio de 1968, cuando viajó a Gales para destronar al británico Howard Winstone y conquistar el Campeonato del Mundo del peso pluma del Consejo Mundial de Boxeo tras imponerse por abandono en el quinto asalto. Aquel triunfo convirtió a Legrá en una auténtica estrella internacional y dio al boxeo español uno de sus momentos más importantes.
Lejos de conformarse, años después volvería a demostrar su grandeza recuperando la corona mundial. En diciembre de 1972 derrotó por KO técnico a Clemente Sánchez, convirtiéndose nuevamente en campeón del mundo del peso pluma del CMB, un logro reservado únicamente para los elegidos.
Entre ambos reinados también conquistó el Campeonato de Europa del peso pluma y defendió el cinturón continental ante rivales de primer nivel como Jimmy Revie, Tommy Glencross, Evan Armstrong, Giovanni Girgenti o Daniel Vermandere, consolidándose como el gran dominador europeo de la categoría.
Durante trece años de carrera profesional, entre 1960 y 1973, Legrá se enfrentó a una generación irrepetible de campeones. Compartió ring con nombres históricos como Eder Jofre, Alexis Argüello, Vicente Saldivar, Johnny Famechon o Howard Winstone, dejando actuaciones memorables incluso en la derrota.
Pero la importancia de José Legrá va mucho más allá de los cinturones. Fue uno de los hombres que convirtió el boxeo en un fenómeno social en España. Sus combates paralizaban al país y ayudaron a que miles de jóvenes descubrieran un deporte que vivió una auténtica edad de oro durante las décadas de los sesenta y los setenta.
Su elegancia encima del ring contrastaba con la cercanía que siempre mostró fuera de él. Jamás perdió la sonrisa ni el cariño hacia los aficionados que le acompañaron durante toda su vida. Con el paso de los años se convirtió en una referencia moral para el boxeo español, respetado por campeones, entrenadores, promotores y periodistas.
Hoy el boxeo despide a uno de sus gigantes. Se marcha un campeón irrepetible, un pionero y una leyenda cuyo nombre permanecerá para siempre entre los más grandes deportistas que ha dado España.
Porque antes de las grandes generaciones que vinieron después, antes de los campeones europeos y mundiales de las décadas posteriores, estuvo José Legrá.
Y gracias a él, el boxeo español aprendió que también podía conquistar el mundo.
Descanse en paz, campeón.


