El excampeón intercontinental y antiguo aspirante a disputar un título mundial falleció a los 40 años. Su trayectoria profesional, con 36 victorias y 27 nocauts, quedó interrumpida en 2015 tras aparecer gravemente herido en un túnel del metro de Berlín.
AEBOX/Redacción/–El mundo del boxeo despide a Denis Boytsov, uno de los pesos pesados más prometedores de su generación. El púgil ruso falleció el 17 de octubre en su domicilio familiar de Oriol, Rusia, según las informaciones difundidas por medios rusos e internacionales. Su padre, Nikolai Boytsov, atribuyó el fallecimiento a un coágulo de sangre que se desprendió y provocó una emergencia médica fulminante.
Boytsov se retiró sin haber podido alcanzar el objetivo que había marcado su carrera: disputar un campeonato mundial absoluto. Su potente pegada y su progresión en el profesionalismo le habían convertido en uno de los nombres a seguir en la máxima categoría, hasta el punto de llegar a ocupar una posición de privilegio en las clasificaciones internacionales.
Un récord que invitaba a soñar con el campeonato mundial
Nacido el 14 de febrero de 1986 en Oriol, en la entonces Unión Soviética, Denis Boytsov comenzó a practicar boxeo desde muy pequeño. Su trayectoria amateur fue destacada: disputó alrededor de 130 combates, con 115 victorias según los registros publicados, y conquistó títulos internacionales en categorías juveniles.
Su salto al profesionalismo se produjo en 2004. Desde sus primeras apariciones destacó por su capacidad para finalizar los combates antes del límite y por una contundencia que le valió el sobrenombre de «Tyson ruso», en referencia a Mike Tyson.
Boytsov terminó su carrera con un balance de 36 victorias, 27 de ellas por nocaut, y una sola derrota. Durante su recorrido conquistó diferentes títulos, entre ellos el campeonato intercontinental de la Asociación Mundial de Boxeo (WBA), además de cinturones europeos y juveniles.
En 2013 llegó a situarse como aspirante obligatorio al campeonato mundial del peso pesado de la Organización Mundial de Boxeo (WBO), entonces en poder de Wladimir Klitschko. Su nombre también estuvo relacionado con la posibilidad de enfrentarse a Tyson Fury, aunque aquellos grandes combates nunca llegaron a materializarse.
La única derrota de su historial llegó ante el australiano Alex Leapai, en noviembre de 2013. Aquel resultado le hizo perder posiciones en la carrera por una oportunidad mundialista, pero todavía consiguió regresar a la senda de las victorias y mantener vivas sus aspiraciones.
Su último combate profesional tuvo lugar en marzo de 2015, cuando derrotó al brasileño Irineu Beato Costa Jr., que abandonó después del segundo asalto. Poco después, su vida cambió para siempre.
El episodio de Berlín que acabó con su carrera
El 3 de mayo de 2015, Boytsov fue encontrado inconsciente y con graves lesiones en la cabeza y las manos en un túnel del metro de Berlín. Tenía entonces 29 años y se encontraba en una etapa decisiva de su carrera deportiva.
Fue trasladado al hospital, donde tuvo que someterse a una intervención quirúrgica de urgencia. Su estado era tan grave que los médicos le indujeron un coma. Permaneció alrededor de siete semanas en esa situación y posteriormente afrontó un largo proceso de operaciones y rehabilitación.
Aunque sobrevivió, las consecuencias fueron devastadoras. Las lesiones neurológicas le impidieron recuperar la capacidad de caminar y hablar con normalidad, y su regreso al boxeo quedó descartado definitivamente.
Las circunstancias que rodearon aquel episodio generaron numerosas preguntas. La investigación alemana concluyó que se trató de un accidente, pero las explicaciones sobre lo sucedido no terminaron con la controversia. Su esposa sostuvo que podía haber sido víctima de una agresión y apuntó a una posible venganza. Sin embargo, esa versión no quedó acreditada como un hecho probado y las circunstancias exactas del suceso continuaron rodeadas de interrogantes.
Más de una década marcada por las secuelas
Después de lo ocurrido, Boytsov pasó años dependiendo de la atención de sus familiares y de cuidados permanentes. Primero recibió tratamiento y rehabilitación en Alemania y, posteriormente, continuó su vida en Rusia.
Los testimonios difundidos por su entorno describieron un deterioro físico considerable. Su hermano Maxim explicó que su capacidad de comunicación se encontraba muy limitada y que, en sus últimos años, apenas podía transmitir respuestas mediante movimientos de cabeza.
La familia se convirtió en su principal apoyo durante una etapa muy alejada de la vida que había llevado como deportista profesional. El hombre que había construido su reputación gracias a la potencia de sus golpes pasó a necesitar asistencia continua para las actividades cotidianas.
Según el relato de su padre difundido tras el fallecimiento, Boytsov sufrió una crisis repentina mientras se encontraba en casa con su familia. Nikolai Boytsov atribuyó su muerte al desprendimiento de un coágulo sanguíneo que provocó un desenlace en cuestión de minutos.
Adiós a una promesa del peso pesado
La muerte de Denis Boytsov pone fin a una historia deportiva marcada por dos realidades radicalmente diferentes. Por un lado, la de un boxeador que acumuló 36 victorias, 27 por nocaut, y llegó a situarse entre los aspirantes a disputar la corona mundial del peso pesado. Por otro, la de un hombre cuya carrera y cuya vida cotidiana quedaron profundamente alteradas por las lesiones sufridas en Berlín.
Su nombre queda ligado a una generación de pesos pesados que buscaba abrirse camino hacia la cima del boxeo internacional. Boytsov nunca llegó a disputar el campeonato mundial absoluto, pero sus resultados y su condición de aspirante le situaron entre los contendientes a tener en cuenta durante los primeros años de la década de 2010.
El Consejo Mundial de Boxeo también expresó sus condolencias, recordándolo como antiguo campeón juvenil del organismo y como una de las grandes promesas internacionales de la categoría.
Denis Boytsov tenía 40 años. El boxeo pierde a un antiguo aspirante mundial cuya trayectoria quedó truncada mucho antes de que pudiera desarrollar todo el potencial que había mostrado sobre el cuadrilátero.


