José Antonio »Gitano» Jiménez

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Los comienzos de José Antonio fueron duros desde su infancia. Vivía con sus once hermanos, con el único sueldo de su padre, que trabajaba echando carbón a las calefacciones de Oviedo. «Muchas veces lo veía llegar a casa empapado de la lluvia y, por ello, decidí empezar a trabajar desde muy joven», recuerda José Antonio. «Con 12 años comencé a repartir carbón, luego fui pescadero, más tarde trabajé en productos Solan, en carreteras, en obras… Todo lo combinaba con el boxeo», continúa el expúgil.

Tras su retirada de los cuadriláteros, trabajó en discotecas y, finalmente, entró en Hunosa, en el lavadero del Batan, en Mieres, donde finalmente se retiró. «Puedo decir que he trabajado de casi todo», asegura.

Su pasión por el boxeo surgió casi por casualidad. «En 1967 fui a la plaza de toros de Oviedo a ver un combate de José Legrá y desde ese momento me aficioné por el deporte. A los pocos días ya estaba buscando un gimnasio para empezar a entrenar», apunta. Jamás pensó, en cualquier caso, en hacerse profesional.

[pmc_box background_color=»#DF5148″ border_color=»#E04028″ text_color=»#ffffff»]»Al primer gimnasio que fui, en Pumarín, me dirigí a Roberto Prieto, con el que estuve entrenando una semana. Me decía que estaba para pelear, pero me parecía que era muy pronto, y no volví más», confiesa.[/pmc_box]

 

Sin embargo, unos meses después, ya en 1968, junto al que fuese olímpico Alfonso Fernández, regresó a los gimnasios: «Me lo empecé a tomar algo mas en serio».

image021_141x149La ausencia de formación y el exceso de confianza de ‘Gitano’ Jiménez le llevaría al ocaso económico. «Yo siempre me fiaba de las personas porque es algo que va en mí y de eso se aprovecharon. Nunca preguntaba cuánto iba a ganar… ¡Y así me fue!», explica. Por ejemplo, cuando fue a Italia a defender el título de campeón de Europa, recibió 363.000 pesetas, mientras que los púgiles aspirantes al título cobraban 5 millones. «En aquel momento no le daba importancia porque tenía dinero y podía vivir bien. Creía que el dinero no se acababa nunca», señala resignado el púgil.

José Antonio se planteó la retirada tras un combate por el título nacional. «Al acabar el servicio militar, fui a Santa Cruz de Tenerife a luchar por el título de campeón de España contra Marichal. Le di una paliza, pero dieron el combate como nulo», recuerda. «De vuelta a casa, perdí toda la ilusión por seguir luchando. Aun así, hice un combate más en Brasil», apunta. En aquella pelea, que puso fin a su carrera profesional, ganó 200.000 pesetas, una cantidad próxima a la que recibía siendo campeón de Europa.

Tras colgar los guantes, encajó el golpe más duro de su vida. Ingresó en la cárcel acusado de un delito de drogas -«me metieron algo que no era mío», insiste-, del cual finalmente salió absuelto. «Perdí tres años de mi vida y, lo peor de todo, un hijo.

[pmc_box background_color=»#DF5148″ border_color=»#E04028″ text_color=»#ffffff»]»En la cárcel me di cuenta de que realmente solo tengo un amigo, en este caso, amiga, mi mujer, que es lo mejor que me ha pasado en este mundo»[/pmc_box]

 

boxeo-20120413-300xXx80‘Gitano’ medita ahora cerrar su escuela de boxeo. «Creo que, para finales del año que viene lo dejaré todo porque me estoy cansando», confiesa. En los 10 años de la escuela, asegura, sólo ha recibido dos subvenciones. «Yo me hago cargo de todos los gastos, las fichas, reconocimientos médicos y seguros. Lo único que no pago son las instalaciones…», cuenta indignado el ovetense, muy querido entre los gitanos: «Me gusta apoyar a la gente». Un chico le pidió ayuda hace poco para intermediar en una sanción de tráfico. ‘Gitano’ Jiménez, en cambio, cuando perdió su permiso de conducir, no apeló a sus amistades. «Tuve que volver a la autoescuela y examinarme de nuevo», recuerda echando la memoria atrás.

 

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  • El 12 de mayo de 1973 en Gijón, se proclama ante el escocés Tommy Glencross, campeón de Europa del peso pluma, venciendo a los puntos, versión EBU
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