El boxeo y sus Campeones de carton.

AEBOX/ — El boxeo es un gran negocio. A millones de personas les apasiona esta actividad… incluso en tiempos en que los mejores evitan coincidir entre sí y anteponen sin rubor alguno la solvencia económica al legado deportivo. He ahí el dilema. Y el motivo de estas líneas. Que los boxeadores velen por brindar una mejor vida a sus familiares resulta plausible e incuestionable. La familia primero. Pero que sin el más mínimo remordimiento evadan o escojan a conveniencia a sus oponentes es una mayúscula falta de respeto para los fanáticos y los involucrados en este deporte.

Los negocios no creen en lágrimas ni idealismos, sin embargo, preocupa que esta situación se haya convertido en una enfermedad crónica y no en un mal pasajero. Se me antoja oneroso que haya casi que implorar a promotores y boxeadores para que armen combates competitivos. En un escenario idílico los mejores deberían ir contra los mejores para determinar quién realmente es el número uno. (No me imagino al Real Madrid evadiendo al Barcelona porque simplemente no le conviene a su récord o a Caín Velásquez escogiendo oponentes para mantener su reinado de peso pesado del UFC).

No es serio lo que está ocurriendo en el boxeo. Parece una broma de muy mal gusto.En ese sentido, y aunque moleste reconocerlo, el boxeo amateur –que para mí es como una píldora para el aburrimiento– le gana la partida a su homologo profesional. Para ser campeón enfrentas a quién determine el sorteo y punto.Si el ranking determinara los emparejamientos en el pugilismo de paga, hace rato que hubiéramos disfrutado del combate entre Floyd Mayweather Jr. y Manny Pacquiao. Sí, no, quizás y un largo etcétera rodea a este pleito que nadie sabe a ciencia cierta si se dará o no.

Lo más preocupante es que ese comportamiento está avalado. No se cuestiona con la vehemencia que se debería y todo en la vida tiene límites… y creo que ya es hora de que se le ponga una barrera a la desfachatez disfrazada de negocio.Por situaciones como esa Leo Santa Cruz (o su promotor Oscar de La Hoya) y Carl Frampton no han peleado contra el cubano Guillermo Rigondeaux. Y tampoco creo que lo hagan.

No es delito. Ambos están en su derecho. Lo lamentable es que los vendan como los mejores en las 122 libras.Gary Hyde, manager del cubano, puso los puntos sobre las íes en unas declaraciones al sitio BoxingScene.com. «Estos campeones mundiales dicen que no están preparados para Rigo. ¿Cómo pueden realmente llamarse campeones del mundo? Tienes que vencer a los mejores para ser el mejor».Se me antoja otra pregunta: ¿por qué Santa Cruz o Frampton no pelean contra el único campeón unificado de la división y que está incluido, en casi todos los listados de medios especializados, entre los diez mejores boxeadores del ranking libra por libra?Una victoria casi les asegura un estatus de megaestrella y reconocimiento absoluto. Sin embargo, ambos prefieren seguir por las ramas.

Dicen que Rigondeaux no vende. Que aburre. Abner Mares, Kiko Martínez y Víctor Terrazas dijeron en su momento lo mismo. Ahora tocó el turno a Santa Cruz y Frampton de agarrarse a la misma vara.No me extrañaría que los que siguen hagan lo mismo. Hasta ahora, salvo el filipino Nonito Donaire, todos los principales involucrados en esta división simplemente han hecho oídos sordos cuando sale a relucir el nombre del santiaguero de 34 años.

Que no venda y aburra (tantas personas no pueden estar equivocadas y creo que en ocasiones Rigondeaux abusa de su elusivo estilo amateur) es un argumento cierto, pero enseguida se desmorona cuando esos que lo evaden escogen a rivales como Manuel ‘Suavecito’ Román, Jesús Ruiz o Chris Avalos.Son esas ¿peleas atractivas? ¿Rentables? Así surge la última de las interrogantes. No pelear y escoger rivales es por ¿negocio o temor?

Hoy puede ser muy rentable escoger rivales, pero en el futuro siempre sus historias estarán acompañadas de un indeseable PERO. Da lo mismo que se nombren Leo Santa Cruz, Carl Frampton o Floyd Mayweather Jr.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *