El boxeo del presente contra la vieja escuela.

Izquierdazo/Iván Piña/ — Mike Silver es un historiador estadounidense que le ha dedicado gran parte de su vida al estudio del boxeo. Y desde esa experiencia y conocimiento enuncia que los pugilistas de la época actual no tendrían ni una oportunidad frente a los peleadores que formaron la llamada Época de Oro del deporte. Hay diferentes factores que Silver expone en su libro The Arc of Boxing: The Rise and Decline of The Sweet Science.

En una entrevista que alguno años atrás el autor hizo con David Tyler para Doughouseboxing.com, Mike Silvermenciona que su motivación para escribir un libro como éste no fue la de empezar un debate para comparar la era del boxeo de la primera mitad del siglo XX, con el boxeo corporativo que domina actualmente los puños de sus propios protagonistas. La razón, según Silver, era precisamente acabar con ese debate.

“Hace diez o quince años noté que al sintonizar una función en la T.V. y no conocer a los participantes, asumí que estaba viendo una pelea preliminar de la velada”, explica Silver en la entrevista con Doughouseboxing.com. “Pero la pelea resultó ser el evento principal de la noche. Eso era algo que nunca me había pasado. Siempre había podido distinguir un combate preliminar con alguno profesional a diez rounds. Las habilidades son notablemente diferentes entre una y otra. He estado viendo peleas como un fanático serio desde 1959.”

En su libro desarrolla, junto con entrevistas a personajes como Freddie Roach, Emmanuel Steward, Teddy Atlas, entre otros; los puntos por los cuáles Mike Silver no le da oportunidad ni siquiera a campeones considerados desde este momento históricos, como Bernard Hopkins, Manny Pacquiao o Floyd Mayweather, a quienes percibe como peleadores que no hubieran podido adjudicarse un título en los era dorada del pugilismo (1900-1950)cuando pisaban el ring constantemente muchos de los mejores boxeadores de todos los tiempos.

A pesar de que la intención de Silver para publicar su libro es terminar con el debate y la comparación entre boxeadores del siglo XX y las figuras actuales del deporte –con veredicto a favor de los antiguos– evidentemente en más de un aficionado logrará el efecto contrario al buscado. Por lo pronto acá están en un humilde resumen, tres puntos que Silver toca en su afán de explicar la grandeza de la vieja escuela.

El peso

El autor declara que mientras la mayoría de los aficionados reconocemos a campeones mundiales que lo han sido en múltiples divisiones, casi nadie resalta el hecho de que anteriormente –previo a los años 80’s– no había tantas categorías en las cuales competir. Hoy en día existen nueve divisiones más que son avaladas por al menos cuatro organismos distintos; de esa manera, señala Silver, hay por lo tanto 36 oportunidades más de ganar un cinturón. Esto sin apuntar a la osadía de los peleadores, que en el siglo XX, tenían para enfrentarse a veces con oponentes que les aventajaban por más 15 libras. Actualmente se negocia una libra o una libra menos, y  eso puede llegar a ser razón para cancelar un combate.

-Los KO’s y la experiencia

Antes, dice Mike Silver, era algo raro el escuchar de un boxeador que con apenas 15-25 peleas estuviera en su camino a contender por un campeonato del mundo. En el presente del boxeo esto es una práctica común. Y si algún prospecto registra una racha de 18 peleas invicto, ya se le pone como firme candidato por un cinturón mundial. Pero no sólo eso, sino que de hecho esos prospectos alcanzan cinturones mundiales con menos de 30 peleas y participan en eventos donde son capaces embolsarse millones de dólares en una noche. Tal circunstancia propicia, según los análisis de Silver, que de hecho un talento innato nunca llegue a desarrollar plenamente sus facultades, pues peleando dos o tres veces al año –algo que puede ser demasiado el día hoy– la experiencia es insuficiente para que un boxeador se enfrente a otros púgiles con estilos muy variados, tal y como sucedía hace unas décadas atrás, cuando los boxeadores peleaban hasta más de diez veces en un año. De esa misma forma Mike Silver aclara que jamás había visto semejantes porcentajes de nocaut en el palmarés de un boxeador profesional. El promedio de un peleador antes de competir por un cinturón mundial durante 1925 era de 84 peleas y 664 rounds.

-El Arte Perdido

Un arte que está en una constante involución, así califica Silver a la disciplina del boxeo. Es decir, mientras todos los deportes de mayor convocatoria en Estados Unidos y el mundo, van aparentemente en un progreso continuo; en cuanto a técnica, velocidad, tecnología; el pugilismo se encuentra inmerso en una regresión que no parece acabar pronto. Silver reduce a muchos boxeadores del presente como atletas más que pugilistas. Su juego está basado en las habilidades atléticas o en la permanente búsqueda del desarrollo de esas mismas, para adquirir una preeminencia sobre el adversario. De acuerdo con el estudio que ha hecho el autor de boxeadores como:Archie Moore, Sugar Ray Robinson, Stanley Ketchel, Carmen Basilio, Sam Longford, entre otros; las habilidades técnicas sobre el ring queda como un recuerdo desvanecido en el mejor de los casos para intentar ser suplido por un cuerpo “merecedor de estar en una competencia de fisicoculturismo, y aún así no son capaces de romper un solo huevo”. La sentencia de Silver frente al panorama contemporáneo que asecha al boxeo, es tan sincera como brutal: si el boxeo sigue empecinado en dirigirse dentro de esa espiral descendente que lo ha hecho faltarle al respeto a la raíces en las que fue sembrado, el deporte debería ser “abolido”.