AEBOX/Gonzalo Campos/ — Siempre he pensado que las grandes estrellas no son dueños de su destino y menos aun de su legado. El destino recompensa sus logros con gloria y dinero pero al mismo tiempo secuestra por siempre sus vidas, sus nombres y sus caras, que pasan a formar parte del patrimonio universal.
El mexicano Julio Cesar Chavez es una de esas estrellas que iluminan nuestro universo, una de esas constelaciones galardonadas con la eternidad como deportista, y con la responsabilidad de haberse convertido en un mexicano universal con el compromiso y lealtad que ello conlleva.
¿Han pensado alguna vez, que sería el boxeo mundial sin México? México ha dado nombres imprescindibles en la historia de nuestro deporte y Chavez es la bandera de un país sin el que nuestro deporte no sería lo mismo.
Desde su llegada a un estrellato que por su trascendencia y palmares será eterno, Julio César Chavez ha ejercido como el mejor embajador que podría tener el boxeo mexicano durante décadas, hasta cometer el que para mi ha sido un error que le marcará para siempre y que desde luego le desacredita como representante de su país.
Chavez ha decidido proclamar públicamente su apoyo a Genaddy Golovkin en su pelea contra Saul «Canelo» Alvarez, deseando ver noqueado a su compatriota, lo que no solo deja a la vista su resquemor hacia el boxeador que pintara la cara de su hijo hace solo unos meses, del resentimiento hacia el guerrero que por respeto a él, rompiera la apuesta que permitió a su vástago cobrar la bolsa ganada el día que decepcionó a todo un país por ni siquiera dar la cara contra el mejor peso medio mexicano de todos los tiempos, que es Saul Alvarez.
Por su palmares, por la brillantez de una extensa carrera no exenta de dificultades y por su imagen de deportista ejemplar y constante, Saul Alvarez es igual a México, y Julio César Chavez ha cometido la torpeza de pensar que su ego es mas grande que México, escenificando una traición nacional que solo le ridiculiza a él, y dejándose querer por el kazajo Genaddy Golovkin, en busca de un protagonismo que en este show no le corresponde. Un deportista tan universal como Chavez no puede hacer un ridículo tan espantoso como el que está haciendo, deseando una derrota antes del limite para otro deportista mexicano.
El próximo 16 de septiembre en Las Vegas asistiremos a un campeonato mundial de peso medio con unificación de títulos entre un mexicano y un Kazajo, del que saldrá un vencedor y un vencido, aunque bajo mi punto de vista el que realmente saldrá vencido de este choque no es otro que Julio César Chavez, por airear deseos que van en contra de lo que el mismo representa, que es a todo un país.
No soy mexicano, pero soy español y a los mexicanos los considero mis hermanos, entre otras cosas porque una vez hubo un supercampeón mexicano que hizo que el mundo entero se enamorara de México, de su boxeo y de una humildad que ya no habita en él. Creo que Canelo el día 16, se enfrenta al mejor boxeador que haya enfrentado en toda su carrera, como también pienso que Golovkin tendrá en frente al mas difícil boxeador con el que se haya medido jamas, en una unificación de títulos que es un regalo para la afición y en el que el único derrotado, como decía antes, será Julio César Chavez. ¿Que a quien le voy? YO SIEMPRE VOY CON MÉXICO


