Mayweather-McGregor. Cifras, reflexión y repercusión en España

AEBOX/Manuel Barrero/ — Pasadas más de 48 horas de lo que algunos vendieron como la pelea del siglo, otros rebautizaron como el combate de los mil millones o simplemente lo rebajaron a la categoría de show o circo, vale la pena analizar algunos de los aspectos que han rodeado a este mediático evento, y que tanto por sus defensores como por sus detractores, ha logrado tener una expectación sin precedentes a nivel mundial.

Por todos es sabido que la figura de Floyd Mayweather va mucho más allá de lo que puede ser un “simple” deportista de élite. El que para muchos es considerado mejor boxeador de las dos últimas décadas y uno de los mejores de la historia del pugilismo, ha logrado alcanzar la categoría de mito y todo lo que toca lo convierte en oro. Su figura, sumada a la del mediático luchador de MMA Connor McGregor, ha sido el resultado de un lucrativo negocio.

EL COMBATE EN CIFRAS
Se estimaba que el combate generaría 1.000 millones de dólares y por escaso margen no llegó, situándose en bastante más de 900 millones en términos generales, 300 más que el Mayweather vs Pacquiao. La Comisión Atlética de Nevada, que también se llevó su “pellizco” de 10 millones por autorizar el evento como combate de boxeo llegando a incumplir partes básicas del reglamento, hizo públicas las bolsas cerradas de ambos púgiles. Mayweather se embolsaría un total de 100 millones, pasando McGregor a facturar un total de 30, lo que supone un incremento de hasta un 900% de su mejor bolsa en la UFC. Los variables en concepto de PPV y taquilla supondrían el grueso de los ingresos de los boxeadores, siendo de 250 millones más para la cuenta corriente de Mayweather y de 70 para McGregor. En el plano televisivo se alcanzó un récord de compras en el mundo del boxeo, llegando a los 5 millones de abonados que hicieron la suma total de 500 millones de dólares en compras de pago por visión. En lo que a la taquilla se refiere, no se logró el lleno absoluto. Algo lógico si entendemos que las entradas iban desde los 3.000 dólares las más baratas hasta los 100.000 dólares los asientos más exclusivos, cifrando la asistencia del T-Mobile Arena para presenciar la pelea en casi 18.000 espectadores para una capacidad total de 20.000 butacas.
NI NOBLE NI ARTE
Así titulo este apartado, parafraseando a mi compañero Gonzalo Campos, que no pudo elegir mejor frase en su artículo sobre su análisis y crónica del combate. Y es que no podemos dejar pasar de soslayo lo que ha acontecido antes durante y después de la pelea entre estos dos monstruos televisivos. Que el deporte de élite se ha convertido desde hace mucho tiempo en un gran negocio, es algo que ya no extraña a nadie, que no se discute, pero creo que todo tiene un límite. La promoción del Mayweather-McGregor se convirtió en un espectáculo bochornoso y chabacano en el que la realidad superó a la ficción, en el que desapareció su carácter de nobleza y en el que sus protagonistas decidieron pactar que el fin justificaba los medios con tal de agarrar un buen puñado de dólares. Durante el combate la actitud mejoró, algo que tampoco era complicado. A pesar de ello, tuvo sus tintes desagradables, con innumerables infracciones cometidas por un McGregor que intencionadamente o no, no supo estar a la altura de las circunstancias en este aspecto, desvirtuando el deporte que conocemos por boxeo. Y más de lo mismo tras el combate, donde Connor volvió a sacar los pies del tiesto sin entender que el espectáculo había terminado y que todo estaba ya vendido, saliendo con una botella de licor alcohólico a la rueda de prensa en actitud macarra y en la que para remate arremetió dura y maleducadamente contra una leyenda del boxeo, el gran Óscar de la Hoya.

EL COMBATE EN ESPAÑA
Muchas han sido las opiniones de boxeadores, entrenadores y aficionados en torno a la celebración del combate de los mil millones. También las del público menos habitual, que ha sumado y ha hecho crecer el número de fanáticos del boxeo, aunque solo sean de manera eventual. Algunas a favor… aunque la gran mayoría en contra. Lo que está claro es que no ha dejado indiferente a nadie. Pero independientemente de las duras críticas de los más puristas y férreos aficionados al noble arte, en muchos casos más que justificadas, hemos de admitir, al menos yo en mi caso, que también ha traído una serie de connotaciones positivas o al menos no negativas dignas de reseñar. Por todos los aficionados y gente del boxeo es sabido el podríamos denominar como “veto” al que está siendo sometido el noble arte del pugilismo en nuestro país, tanto a nivel social como a nivel de comunicación (se podría decir que una es consecuencia de la otra). Pues bien, solo tuvieron que pasar unos segundos tras el final del combate para comprobar que no es del todo cierto, ya que los grandes diarios deportivos en su edición digital, dejaban de lado al fútbol, sí, han oído bien, al todopoderoso fútbol para dar paso al boxeo, que durante horas copó la posición más privilegiada de sus portales con abundante contenido sobre la pelea. No quedó ahí la cosa, y hacia el medio día, los principales informativos de las cadenas generalistas en su sección de deportes abrían su espacio dando cobertura a lo acontecido la madrugada anterior dedicando no pocos minutos al análisis del combate.

El día de hoy ha dado para más, y es que los principales periódicos deportivos de tirada nacional han dedicado su espacio en portada y en páginas interiores en su versión escrita. Con todo lo dicho anteriormente, interpreto por tanto, que más allá de pensar ahora en vetos y conspiraciones en contra del boxeo, hay que pensar que si el producto es bueno y/o se vende bien, el público se interesa y las oportunidades llegan. A pesar de todo lo mencionado anteriormente, mi percepción es que durante estos últimos días, el “nuevo aficionado” se ha interesado más por el show en particular que por el boxeo en general, por lo que me hago las siguientes preguntas ¿Tendrá algún poder de captación y logrará el “efecto Mayweather-McGregor” retener a un buen número de aficionados al boxeo? ¿Servirá la difusión ofrecida en televisión y prensa para facilitar la aceptación social perdida en las últimas décadas? ¿Darán continuidad las televisiones a nuestro deporte o todo quedará en un simple espejismo que no volveremos a recuperar en mucho tiempo? De momento, creo que debemos aprovechar la coyuntura y el tirón de este show que ya acabó. Más aún viendo como se avecina lo que todos los aficionados al boxeo si consideramos la pelea de la década y un gran espectáculo boxístico puramente deportivo, el que enfrentará a Saúl “Canelo” Álvarez y Gennady Golovkin, y al que animamos a todos esos nuevos aficionados a seguir amarrados a este deporte. Seguro que no les defraudará.