AEBOX REDACCIÓN/ — Fue un ídolo de masas con luces y sombras, sus combates paralizaban a Argentina y su vida amorosa era portada de revista. Era uno de los boxeadores más queridos, y sigue siéndolo, pero su magia se esfumó al asesinar al golpear y asesinar a su mujer en febrero de 1988.
Este fatídico episodio, sus noches de gloria y otros capítulos de violencia son tratados en la nueva biografía del monarca de los pesos medios: “Monzón, la biografía definitiva”
Escrita por Carlos Irusta, periodista que le siguió durante su carrera, destaca como el que fuera amigo personal de Alain Delon llego a convertirse en un icono:.»Monzón ocupa uno de los lugares más importantes en la historia argentina. Para la gente es el boxeador argentino más grande de todos los tiempos. Monzón era la sensación de invencibilidad», declaró el autor a la EFE.
En la vida de Monzón hay temas delicados que no pueden ser tratados desde el punto de vista de un enfervorizado seguidor y requieren ser repasados desde la distancia: «Traté de ser lo más objetivo posible. No cargar tinta ni a favor ni en contra y, por sobre todas las cosas, apoyarme mucho en los textos de la época y en las vivencias mías, porque que yo también viví todo el juicio», dijo Irusta y eso lo hace con objetividad el autor de Monzón, la biografía definitiva, publicada por editorial Planeta,
El 7 de noviembre de 1970, Monzón se hizo con el centro mundial de los medios, corona que defendió en 14 ocasiones de manera exitosa hasta que colgó los guantes, el 29 de agosto de 1977.
«No suelo hacer compartivos con otros deportistas argentinos, pero fue un grande sin duda. Emanuel Ginóbili forma parte de un equipo, como Diego Maradona o Lionel Messi. Juan Manuel Fangio, más allá de su extraordinaria calidad, dependía de un equipo técnico. Monzón, en cambio, estaba solo», comentó Irusta.
«Eran tan sólo él, los guantes, el ring, el rival, y nada más. Es difícil establecer algún tipo de comparación, pero fue uno de los grandes de verdad del deporte argentino».


