Anthony Joshua, el campeón que unificó con deslucida solvencia

AEBOX/Mario Peteiro/ — Anthony Joshua unificó tres de las cuatro coronas mundiales del peso pesado en su combate frente al monarca WBO, el neozelandés Joseph Parker la noche del sábado en Cardiff, Gales.
Joshua partía como claro favorito en las apuestas, no solo por su condición de local, también debido a las pobres demostraciones de Parker desde que se coronó por la mínima ante Andy Ruiz Jr.

El combate comenzó con mucho respeto y tanteo por parte de ambos, a Parker se le veía con soltura, demostrando movilidad y una buena velocidad con su mano adelantada, tratando de puntuar arriba y abajo en un asalto que pudo caer a su favor debido a la pasividad de Joshua.
En el inicio del segundo Parker empezó a sacar su recto de derecha abajo, quitándole el centro del ring al británico por unos segundos para enseguida volverlo a ceder, Joshua a su vez empezó a abrirse paso con su jab y doblando con crochet, demostrando mayor acierto que en el asalto inicial.

El pleito siguió la misma tónica los siguientes rounds, despertando silbidos por parte del público asistente, con el púgil oceánico cediendo totalmente la iniciativa al local, que se anotaba los rounds sin excesivo esfuerzo mediante series de dos o tres golpes acompañadas de un pequeño pasito atrás.

En el quinto y sexto asalto parecía que Parker trataría de forzar el combate desde ese punto, buscando a Joshua con la derecha por arriba sin demasiado acierto y recibiendo avisos por entrar con la cabeza adelantada, pero esa actitud “ganadora” enseguida se diluyó.

El combate entró en un bucle en el que todos los rounds parecían iguales, con Parker evitando el castigo y Joshua sin complicarse, yendo a lo seguro. En el décimo episodio el neozelandés volvió con sus arremetidas sin efectividad, para luego resignarse y seguir moviéndose sin a penas intentar anotarse algún episodio.

El combate llegó a su fin sin mayor trascendencia, una lucha monótona y sin emoción, que por momentos pareció una sesión de sparring floja.

Tal vez desde el equipo de Parker esperaban un bajón físico de Joshua que jamás llegó, o simplemente el joven campeón de Nueva Zelanda fue a cobrar el mayor cheque de su vida y continuar su carrera sin sufrir castigo, pero lo vivido la noche del sábado 31 en Cardiff no ha estado a la altura, ni mucho menos, de las grandes unificaciones de una categoría como el peso pesado.

Joshua una vez más dejó esa sensación de invento del marketing, especialmente por su diatriba de empresario exitoso al final de la pelea y esa presentación de premio cinematográfico que precedió al combate.

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