AEBOX/José González “Ronin”/— Hay combates que se entienden mirando los récords. Otros se entienden viendo los cinturones que hay encima de la mesa. Y después están esos combates que, para analizarlos de verdad, hay que mirar un poco más allá.
Ryan García contra Conor Benn pertenece a estos últimos.
El próximo 12 de septiembre, en el T-Mobile Arena de Las Vegas, Ryan García pondrá en juego su campeonato mundial WBC del peso wélter ante Conor Benn.
Pero los números cuentan solamente una parte de la historia.
Como entrenador, cuando miro este combate veo dos boxeadores prácticamente opuestos en la manera de entender una pelea.
Y precisamente por eso me parece tan interesante.
RYAN GARCÍA: CUANDO LA VELOCIDAD SE CONVIERTE EN POTENCIA
De Ryan García se han dicho muchas cosas.
Quizá demasiadas.
Su enorme exposición mediática, las redes sociales y todo lo que rodea al personaje han provocado en ocasiones que olvidemos algo fundamental:
Ryan García sabe boxear.
Y además posee una cualidad que no se puede enseñar fácilmente en un gimnasio: una velocidad de ejecución extraordinaria.
Especialmente con su mano izquierda.
Su crochet de izquierda es uno de esos golpes que el rival conoce, estudia y prepara durante semanas… y aun así puede terminar recibiéndolo.
Porque el verdadero peligro no está únicamente en la potencia.
Está en la velocidad con la que llega.
Ryan consigue algo que siempre intento explicar a mis boxeadores:
la velocidad también genera potencia.
Cuando un golpe llega sin verlo, el cuerpo no tiene tiempo para prepararse.
Y ahí Ryan es peligrosísimo.
Además, estamos viendo un García algo más paciente. Menos obsesionado con resolver cada intercambio y algo más dispuesto a utilizar el jab, administrar la distancia y esperar el error del contrario.
Pero sigue teniendo defectos.
Ryan tiende a boxear demasiado erguido en determinados momentos, retrocede muchas veces en línea recta y, cuando siente presión, puede levantar demasiado la barbilla.
Y contra Conor Benn eso puede convertirse en un problema.
Porque Benn no viene a jugar al ajedrez.
CONOR BENN: PRESIÓN, ORGULLO Y VIOLENCIA CONTROLADA
Conor Benn pertenece a otra escuela.
Es presión.
Es intensidad.
Es querer convertir una pelea de boxeo en una batalla.
No tiene la velocidad de Ryan García ni probablemente su talento natural, pero posee algo que siempre respeto muchísimo en un boxeador:
la determinación de caminar hacia delante, aún cuando delante de ti están disparando.
Benn necesita acortar la distancia.
Si permite que García trabaje cómodo desde fuera, tendrá muchos problemas.
Su pelea debe empezar desde los pies.
Presionar sin precipitarse, cerrar las salidas laterales y conseguir que Ryan termine retrocediendo hacia las cuerdas.
Pero hay una diferencia enorme entre presionar y simplemente perseguir.
Si Benn persigue a García, perderá.
Si consigue cortarle el ring, tendremos pelea.
Su objetivo debería ser trabajar muchísimo abajo.
Golpear brazos.
Golpear costados.
Golpear abdomen.
Hacer incómodos todos los segundos del combate.
Porque para derrotar a un boxeador rápido no siempre tienes que intentar ser más rápido que él.
A veces tienes que conseguir que deje de ser rápido.
Y eso se consigue castigando el cuerpo.
EL PESO: LA GRAN INCÓGNITA DEL COMBATE
Pero existe un factor que para mí puede terminar siendo decisivo.
Las 147 libras.
Conor Benn ha tenido que realizar un enorme esfuerzo para regresar al peso wélter después de haber competido en categorías superiores.
Y esto, desde el punto de vista de un entrenador, me preocupa.
Porque una cosa es dar el peso.
Y otra completamente diferente es competir después de haberlo dado.
La báscula solamente te dice que has llegado a 147 libras.
No te dice cómo están tus piernas.
No te dice cómo recuperará tu cuerpo.
No te dice cómo responderás después de seis o siete asaltos.
Y, sobre todo, no te dice cómo absorberás un golpe fuerte.
Ese será uno de los primeros detalles en los que me fijaré.
Las piernas de Benn.
LOS PRIMEROS CUATRO ASALTOS
Creo que aquí estará una de las claves.
Conor Benn debería intentar imponer inmediatamente un ritmo alto.
Pero sin volverse loco.
Ryan seguramente buscará espacio, jab y desplazamiento, intentando que Benn entre desde demasiado lejos.
Y ahí aparecerá el arma principal de García.
El crochet de izquierda.
Benn tiene una tendencia peligrosa para esta pelea: cuando ataca con intensidad puede entrar demasiado frontal.
Contra muchos boxeadores puedes permitirte ese error.
Contra Ryan García no.
Porque mientras Benn avance pensando en lanzar su derecha, Ryan estará esperando exactamente ese momento para conectar su crochet de izquierda.
Ese golpe puede cambiar el combate en una décima de segundo.
DEL QUINTO AL OCTAVO: AQUÍ QUIERO VER A BENN
Si Benn llega entero al quinto asalto, entonces empezará otra pelea.
Porque la velocidad de García puede comenzar a disminuir ligeramente y los intercambios pueden hacerse más frecuentes.
Aquí Benn necesita ensuciar el combate.
Pecho contra pecho.
Trabajo corto.
Golpes al cuerpo.
Hombro.
Presión.
Volver a golpear.
No regalarle espacio.
Tiene que conseguir que Ryan piense:
“Otra vez viene este tío.”
Porque hay una presión física y otra psicológica.
Y Benn necesita utilizar las dos.
LA CLAVE TÁCTICA DE RYAN
Para García, en cambio, la pelea debería ser mucho más sencilla conceptualmente.
No significa que sea fácil ejecutarla.
Pero sí entenderla.
Distancia – golpe – salida.
No quedarse después de golpear.
Especialmente después de conectar fuerte.
Ese será probablemente el mayor peligro para Ryan.
Sentir que ha hecho daño a Benn y querer terminar inmediatamente la pelea.
Porque Benn es peligroso precisamente cuando el combate pierde el orden.
Ryan tiene que hacer exactamente lo contrario.
Golpear.
Salir.
Volver al centro.
Y empezar otra vez.
Si consigue mantener esa disciplina durante doce asaltos, creo que Benn tendrá enormes dificultades para ganarle.
DOS FORMAS COMPLETAMENTE DIFERENTES DE GANAR
Para mí, Ryan García gana si el combate es limpio.
Con espacio.
Con tiempo.
Con distancia.
Con Benn entrando desde fuera.
Conor Benn gana si consigue destruir ese orden.
Si convierte cada minuto en una pelea incómoda.
Si obliga a Ryan a trabajar cuando no quiere trabajar.
Si le golpea abajo.
Si consigue llevarlo hacia las cuerdas.
Si transforma un combate técnico en una guerra.
Por eso creo que veremos algo muy interesante.
Los dos necesitan peleas diferentes dentro del mismo ring.
MI PRONÓSTICO
Sobre el papel veo favorito a Ryan García.
Su velocidad, su precisión y especialmente ese crochet de izquierda son armas demasiado importantes frente a un boxeador que necesita avanzar para desarrollar su mejor boxeo.
Y además está el factor del peso.
Si Benn ha sufrido tanto para alcanzar las 147 libras, tengo muchas dudas sobre cómo responderá su organismo cuando el combate entre en territorio profundo.
Por eso veo dos escenarios.
Si Benn consigue superar los primeros seis asaltos manteniendo piernas, presión y capacidad para absorber los golpes de García, la pelea puede complicarse muchísimo para Ryan.
Pero si empiezan a desaparecer las piernas de Benn…
Ryan García empezará a encontrarlo.
Y cuando Ryan empieza a encontrar regularmente la distancia para conectar su crochet de izquierda, cada entrada de Benn se convierte en un peligro.
Mi pronóstico: Ryan García.
Creo que puede ganar por decisión si boxea disciplinadamente, pero voy un poco más allá.
Ryan García por TKO entre el séptimo y el noveno asalto.
Y apostaría especialmente por el octavo.
No necesariamente porque Benn caiga por un único golpe espectacular, sino porque creo que la velocidad de Ryan, el castigo acumulado y el enorme esfuerzo realizado por Benn para llegar al peso pueden terminar encontrándose en algún momento de la segunda mitad del combate.
Pero esto es boxeo.
Y precisamente por eso estaremos delante de la pantalla.
Porque puedes estudiar estilos, analizar distancias, mirar estadísticas y construir una estrategia perfecta…hasta que suena la campana.
Y entonces quedan dos hombres solos dentro de un cuadrilátero.
Uno quiere demostrar que detrás del personaje existe un verdadero campeón.
El otro quiere demostrar que el apellido Benn todavía tiene otra gran noche reservada en Las Vegas.
Velocidad contra presión.
Talento contra determinación.
Ryan García contra Conor Benn.
Y como siempre digo a mis boxeadores, los combates importantes no siempre los gana quien golpea más fuerte.
Muchas veces los gana quien consigue imponer al otro la pelea que no quería pelear.
FUERZA, HONOR Y MUCHO BOXEO


