Salvador «Sal» Sanchez – 38 años de leyenda

AEBOX/Javier Sanz/ — “Puedo escribir los versos más tristes esta noche, escribir por ejemplo, la noche está estrellada y tiritan azules los astros a los lejos”.

Sin duda, este verso lo hubiera escrito el gran poeta chileno de Parral Pablo Neruda, al conocer el trágico fallecimiento de la leyenda del boxeo mexicano Salvador Sánchez en homenaje a él.

Si preguntamos a los fanáticos del boxeo por uno de los mejores boxeadores de la historia del boxeo mexicano, sin dudarlo mencionaran a Salvador “Sal” Sánchez.

Salvador nació un 26 de enero de 1959 en Santiago Tianguistenco que en  lengua náhuatl significa En la orilla del mercado, región suroriental  del valle de Toluca , desde 1991 es miembro del Salón Internacional de la fama.

Hace 38 años que Salvador conduciendo su Porsche modelo 928, de camino hacia su campamento al noroeste en San José Iturbide, estado mexicano de Guanajuato, dirección Querétaro, perecía a consecuencia de un grave accidente automovilístico.

Según el libro titulado “De puño y letra” escrito por Alejandro Toledo, Salvador pasó la tarde reunido con amigos en bares, casas y edificios públicos.

Existe un intervalo de tiempo de una hora, en la que no ubican a Salvador, solo que partió hacia su campamento pensando en la revancha frente al boxeador boricua Juan Laporte al que ya había vencido por puntos en decisión unánime en El Paso-Texas.

Un camión lo golpeó en la parte trasera del Porsche blanco que conducía Sánchez, lanzándole con virulencia de frente contra otro camión marca Dina Torton.

Esta trágica incidencia, sumando la alta velocidad a la que circulaba con su deportivo Salvador, provocó el fatal desenlace que acabaría con la vida de un prometedor boxeador y campeón mundial.

Llamado a ser uno de los más grandes boxeadores de todos los tiempos, se proclamó campeón mundial pluma WBC con tan solo 21 años de edad, el 2 de febrero en Phoenix-Arizona, año 1980, noqueando al Angelino Danny “Coloradito” Lopez por KOT en el decimotercer round.

Otras de las gestas del joven campeón mundial fue derrotar al ídolo de Puerto Rico Wilfredo Gomez, al que por su violenta pegada, y alto índice de Kos, le apodaban “Bazooka”.

El púgil puertorriqueño se presentaba invicto en 33 combates, con 13 defensas exitosas por KO defendiendo su corona mundial WBC en el peso supergallo.

En la retina queda aquel gancho de izquierda que derribó al boricua en los primeros asaltos, y el feroz ataque ofensivo que consumó el definitivo Ko en el octavo asalto en el que Wilfredo solo pudo sostenerse sobre las cuerdas del ring para finalmente acabar “besando la tarima “del Caesars Palace de Las Vegas.

La fatalidad tendría lugar el 12 de agosto de 1982.

Los cimientos del boxeo azteca, se quebraron como el alma de los parisinos cuando vieron arder la catedral de Notre Dame.

Apenas contaba con 23 años de edad y una brillantísima carrera como boxeador profesional.

Su ultimo combate lo realizaría frente al denominado “profesor”, el ghanés Azumah Nelson, al que el mexicano acabaría derrotando por KOT en quince intensos asaltos, a un Nelson al que siempre recordaremos al lado del inigualable José María Martin “Búfalo”.

Sería la última defensa de su título mundial pluma del CMB, la última vez que el fajín de campeón mundial cubriría su cintura de verde y oro.

La noticia no solo conmocionó a todo el país de México, sino al mundo del boxeo y del deporte en general.

A día de hoy los mexicanos asimilan con resignación la perdida de una leyenda mexicana que dejó sin escribir muchas noches de gloria, incluso un posible cruce frente a otros de los grandes iconos del boxeo mexicano Julio Cesar Chávez, tras una posible subida de categoría, y barrer de rivales la división pluma, que hubiera supuesto una guerra de soldados aztecas
donde honrar la frase que dicta el himno escrito por Francisco González Bocanegra en 1853, “Mexicanos al grito de guerra el acero aprestad y el bridón, y retiemble en sus centros la tierra al sonoro rugir del cañón”.

Salvador en su breve y exitosa carrera como boxeador profesional se enfrentaría al boxeador español, y leones de procedencia, campeón europeo en dos pesos diferentes (Pluma y Superpluma) Roberto Castañón, en el mítico Caesars Palace Sport Pavilion de Las Vegas, derrotándole por KOT en diez asaltos.

“Sal “Sánchez dejó su legado con un récord de 44 victorias 1 derrota, dos nulos o empates, 32 kos, y once entorchados mundialistas.

Sin duda, podemos asegurar que Salvador hubiera dado muchas noches de gloria al boxeo azteca y a los aficionados al noble arte.

“La misma noche que hace blanquear los mismos árboles, Nosotros los de entonces, ya no somos los mismos”.

Gloria eterna y bendiciones al legado dejado por Salvador “Sal” Sánchez.

Deja una respuesta