Historias de ética pugilística

AEBOX/Javier Sanz/ — El resultado de Kiko Martínez el pasado sábado, eclipsó otra polémica decisión, me refiero al combate principal cuya actuación arbitral me pareció aberrante.

La toma de decisiones del Referre del combate Sr. Howard Foster fue negligente y complaciente en favor del boxeador local Josh Warrington, al que le hizo un flaco favor, dejándole continuar cuando en el cuarto asalto estaba totalmente noqueado, pareciendo un muñeco de trapo en puños de su rival el mexicano Mauricio Lara.

Foster no detuvo el combate, creyó conveniente que el local continuara pensando en su recuperación y posible victoria.

No solo acabó siendo derrotando, Warrington fue sumando un castigo innecesario cuyo desenlace derivó en una derrota por KOT teniendo que ser asistido por los sanitarios, necesitando hasta oxígeno en su recuperación.

Se llevó en ese tiempo de más el castigo de dos combates, y unas secuelas en el que sea probable mucho tiempo de recuperación por las graves lesiones ocasionadas.

Lo serio ya no solo está en la negligente actuación del árbitro, la esquina del propio Warrington que debió de hacer algo para evitar una tragedia fue nefasta y más teniendo en cuenta que su entrenador era su propio padre, que, cegado en la recuperación y ansias de victoria de su hijo, no tiró la toalla.

A mi mente llegaron recuerdos de boxeadores que observando una clara superioridad y ante la incapacidad del tercero sobre el ring y los segundos del boxeador (Equipo-esquina) en evitar un trágico final, estos dieron un paso al frente para decir, hasta aquí llegamos.

Me refiero a ética deportiva, más allá del triunfo, si de algo presume el boxeo es de tener valores y deportividad, deporte noble de caballeros desde las reglas del Marqués de Queensberry.

Cuando un púgil es consciente de una clara superioridad frente a su rival y su victoria es más que evidente, para evitar daños letales a su rival, podría considerar golpear zonas no vitales en su anatomía como son zonas parietales, auditivas, hepáticas, resumiendo órganos vitales y
funcionales.

Entiendo que, en un combate igualado, donde la supervivencia de ambos está en juego, la concentración es máxima y los impactos recibidos anulan todo tipo de pensamiento, no se pueda realizar, el lector estará de acuerdo con mi reflexión, el combate principal del pasado sábado es un claro ejemplo, ambos tenían la testosterona alta y era un continuo intercambio de golpes.

Alguno de ustedes puede pensar que lo que digo es increíble pero, expongo varios ejemplos:

21 de septiembre del año 1991 White Hart Lane (Tottenham FC), Campeonato mundial WBO del peso Supermedio. Aquel día Chris Eubank defendía título mundial frente a otro británico, revancha, Michael Watson.

Fue tan dura la batalla, fueron tantos los golpes impactados por parte de Eubank a Watson en su cabeza, que este último acabó en coma, a día de hoy Watson debido a las secuelas se muestra postrado en una silla de ruedas.

Este mal recuerdo convive día a día en la mente del gran campeón británico.

Como bien sabrán nuestros lectores su hijo, llamado con el mismo nombre que su progenitor es boxeador profesional y además de los llamados mediáticos.

En un combate disputado por Chris Eubank Jr. frente a Nick Bracwell, Eubank Sr observando la superioridad demostrada por su vástago y siendo captado por las cámaras de Channel 5 para el Reino Unido, aconsejó hasta en cinco ocasiones a su hijo, dejar de golpear repetitivamente en
la cabeza a su adversario;

“si el árbitro no para el combate y tu sigues golpeándole en la cabeza le vas a hacer mucho daño, pégale en el cuerpo “concluía.

Eubank desoyendo a su padre siguió golpeando en la cabeza de su rival.
El árbitro de aquel combate Víctor Loughlin detuvo el combate por recomendación del médico que observó la pérdida de visión en uno de los ojos de Blackwell.

Todo fue a peor, Nick sufrió hemorragia cerebral a consecuencia del castigo por parte de Eubank, teniendo que ser intervenido quirúrgicamente. Tal vez Eubank Jr de haber aceptado el consejo de su mentor, hubiera evitado algo tan dramático.

Otro ejemplo que expongo al lector, sucedió en Nueva Zelanda.

Willis Meehan peso pesado neozelandés pidió al colegiado detener el combate que le enfrentó a Leamy Tato.

Era tan evidente su clara superioridad y siendo consciente del daño que podía provocarle, dejando de golpearle espetó al árbitro la detención del mismo ante tanta violencia.

Al finalizar su actuación los medios de prensa preguntaron a Meehan sobre su noble y responsable decisión;

“Creo que cuando el árbitro y sus segundos ven una evidente superioridad deberían ser ellos quienes detengan el combate, pero es el negocio del dolor en el que nos desempeñamos. Tomé la mejor decisión, mi rival se encuentra sano y podrá seguir compitiendo”.

Zab Judah, en su combate contra Cory Spinks, tomó misma decisión, al observarle maltrecho, dejó de golpearle y comunicó al intercesor detener el combate para restar castigo a su oponente.

Emanuel Augustus contra Ray Oliveira dejando atrás su estrafalario estilo del primero, viendo que su rival se tocaba la parte trasera del cuello, dejó de golpearle en la cabeza, mirando al árbitro para llamar su atención, comenzó a golpear con suavidad a su rival en hombros y brazos provocando que el tercer hombre sobre la tarima diera por terminado el combate.

Muhammad Alí, frente a Gerry Quarry, en combate de revancha disputado en el año 1972, es otro claro ejemplo de ética.

En este combate Quarry resultó cortado en su ceja de su ojo derecho , el corte era grande , Alí decidió dejar de golpear en esta zona limitándose a impactar a la zona media de la anatomía de su contrincante , el combate avanzó y Alí era consciente de su clara superioridad , hasta que en una acción conectó un uno dos que llegaron limpios sobre la zona nasal de Gerry , Alí dirigiéndose al mediador en guardia baja aconsejó , por favor paraló , el árbitro obedeció al boxeador más grande de la historia del boxeo.
Podría citar varios ejemplos mas , con estos sufrientes.

Son reflexiones, si en nuestro amado deporte, árbitros, jueces, entrenadores, médicos, boxeadores pueden evitar daños irreversibles, a dos personas que sobre el ring más que ganarse el pan, se están jugando la vida, entre todos evitemos que las carreras de nuestros gladiadores se vean reducidas.

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