Eddy Reynoso, la máxima expresión de un nuevo estilo mexicano

AEBOX/Juan Alvarez Barrena/ — Termina el combate. Un mar de sudor, sangre y vaselina inunda el canvas, el cuero de los guantes, los zapatos de charol del público de las tres primeras filas.

Instantes previos al golpe final se han sucedido asaltos jalonados con golpes arriba y abajo. Gancho, croché, rectos de izquierda y derecha. Un boxeador camina hacia delante como si de un Golem azteca se tratase. Son los 80′, 90′ y el inicio de la nueva centuria. El estilo mexicano de boxeo, la técnica puesta al servicio de la aniquilación del rival, no conoce rival en las categorías pequeñas.

Creado, macerado e implementado por los grandes próceres del boxeo azteca, este estilo se ha convertido en la explicación visual de lo que es el boxeo: ritmo, acción, cadencia de cinco o seis golpes; más corazón…

Décadas han pasado de ese tiempo y esos combates y ese estilo parecen más un jarrón en la estantería que una realidad que apreciar un fin de semana.

Una nueva escuela de boxeo se abre paso, comandada por Chepo y Eddy Reynoso. Menos golpes, economía del sufrimiento y del físico. Defensa de caderas y cabeceo. Deportistas todo el año y no solo un mes antes de la pelea.

Categorías más pesadas; si antes el superligero era el Rubicón infranqueable para los aztecas, ahora llegan a peso pesado. Peleadores capaz de ajustarse al rival, al momento de la pelea, a la circunstancia de cada asalto.

Los resultados del nuevo «estilo mexicano» de boxeo son evidentes: comandados por Canelo encontramos a Ryan García, Óscar Valdez, Andy Ruiz o Frank Sánchez, todos ellos con títulos o en franca disposición a conseguirlos.

¿Evolución o sacrilegio? Reynoso, escueto y práctico como pocos entrenadores en la actualidad, busca «cuidar» a su cuadra sin renunciar en ningún momento a la batalla final. En una época de exigencia física cada vez más grande, sus pupilos reciben menos daños, pueden hacer más de dos peleas en un año, pueden tener carreras más largas.

Reynoso, que ha moldeado primero a Canelo y luego al resto de sus boxeadores, ha encontrado la forma de renovar el boxeo mexicano, adaptándolo a la nueva realidad. Críticos no le faltan, los mismos que disminuyen el volumen de sus quejas el día después de que alguno de sus chicos se pasee por Las Vegas con un nuevo cinto en su faja.

«Caminando fui lo que fui», cantaba Silvio Rodríguez. Reynoso podrá caer o triunfar, pero su estilo es palabra dada y de momento morirá con ella.

En su renovación del pasado clásico está la clave del éxito del boxeo mexicano moderno.

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