AEBOX/Vicente Campos/–Después de ver a Teófimo López contra el español Sandor Martín, Jamaine Ortiz sabía a lo que se enfrentaba. También escuchó todas las voces que le advertían de lo que iba a ocurrir.
Son muchas las ocasiones en las que Teófimo López se muestra incoherente. Sus palabras también suelen estar impregnadas de arrogancia. A pesar de ello, tanto si te agrada como si no, el campeón Superligero de la OMB está considerado como uno de los mejores boxeadores del mundo. Así que, quedaba claro que un enfrentamiento entre ellos favorecía en gran medida a Teófimo. Sin embargo, Ortiz sonrió y se encogió de hombros. Nunca necesitó que nadie creyera en él, todo lo que quería era un trato justo. Y por supuesto, no está contento con el trato recibido.
En la noche del pasado jueves, Ortiz bailó por fuera y peleó cuando tuvo la oportunidad. Sin embargo, incluso con López golpeando al aire toda la noche, Ortiz se quedó perplejo cuando los tres jueces sentados junto al ring dieron su veredicto final, una victoria por decisión unánime para Teófimo.
Mientras Ortiz regresaba a los vestuarios, no paraba de darle vueltas a su cabeza y repasaba la noche una y otra vez en su mente, al igual que le pasó a Sandor Martín en aquel combate en el que incluso llegó a mandar a la lona a López y de nada le sirvió. Cuando se mira en el espejo, ve un rostro sin marcas que le devuelve la mirada. A estas alturas, no tiene más remedio que aceptar el resultado final, pero, en general, no termina de aceptar una derrota injustificada.
«Me vieron darle una clase de boxeo. No pudo tocarme. No pudo conectar ni uno de sus grandes golpes sobre mí», comentó Ortiz a Tha Boxing Voice.
Esta es ahora la segunda vez en los últimos 18 meses que Ortiz recibió lo que él considera maltrato por parte de los jueces al emitir su veredicto. En octubre de 2022, un igualado combate contra Vasiliy Lomachenko se decantó del lado del ucraniano.
Por un lado, Ortiz lo hizo lo suficientemente bien como para ganarse otra gran oportunidad en forma de combate importante. Por el otro, sin embargo, le cuesta imaginar cuándo le llegará esa oportunidad.
«No sé, volver a la mesa de dibujo», concluyó un decepcionado Ortiz.


