AEBOX/Vicente Campos/—En el reciente sepelio del boxeador fallecido el pasado 30 de diciembre, que fue grabado por Global TV Online en Tanzania el 2 de enero, un portavoz de la familia compartió detalles impactantes sobre la situación financiera del deportista. Se ha informado que Hassan Mgaya iba a recibir 60.000 chelines tanzanos por su pelea contra Paul Elias, lo que equivale a aproximadamente 24.38 dólares estadounidenses según el tipo de cambio actual. Todavía no se ha podido confirmar si esta cantidad fue efectivamente pagada, ya que Mgaya falleció un día después de ser noqueado por Elias en el quinto asalto. Además, hay preocupaciones sobre si los promotores cumplieron con el pago, lo que ha generado indignación por el riesgo que el boxeador asumió, y que terminó en tragedia.
La única traducción al inglés proporcionada por Global TV decía: “El tutor de la familia de Hassan Mgaya, quien también actuó como portavoz, ofreció una desgarradora explicación tras la muerte del boxeador en el ring”. En su declaración, mencionó que el último pago que se esperaba para Hassan por su pelea era de solo 60,000 chelines. Esta revelación ha suscitado una fuerte reacción emocional, y muchos han comentado sobre las dificultades que enfrentan los deportistas en el país y el valor de su trabajo.
También se consultó al Presidente de la Asociación de Boxeo de Tanzania, quien destacó la importancia de que los boxeadores sean transparentes en los contratos que firman y colaboren con la asociación. Global TV también habló con el boxeador Cosmas Cheka, quien compartió la cantidad de dinero recaudado en honor a Hassan Mgaya y aclaró que no ha aceptado donaciones de condolencias, como algunos han insinuado.
Este triste episodio deja una sensación amarga sobre la gestión del boxeo profesional en países en desarrollo con economías de ingresos medios-bajos. Es inaceptable que un boxeador profesional se arriesgue en el ring por una compensación tan ínfima, y es necesario que esto cambie. Se debe instar a los promotores y organismos reguladores que generan millones de dólares, a que apoyen a las naciones menos favorecidas para que el boxeo se convierta en una profesión digna. Hassan Mgaya no solo es una víctima de esta situación, sino que su familia ahora enfrentará las consecuencias de esta triste realidad perpetuamente.


