AEBOX/Vicente Campos/–En el mundo del boxeo, a veces las decisiones de los promotores y entrenadores generan sorpresa y especulación. Uno de los casos más recientes que ha dejado perplejos a los aficionados es la elección del próximo rival del prometedor peso pesado cubano Frank Sánchez, quien forma parte del prestigioso Canelo Team. Resulta que su rival será nada menos que Ramón Alejandro Olivas, un nombre que muchos recordarán por su participación en una de las peleas más cuestionadas y ridiculizadas de los últimos años.
Para quienes siguen de cerca el deporte, el enfrentamiento de Olivas con el polémico Jorge Kahwagi en 2015 sigue siendo una anécdota difícil de olvidar. Aquella pelea, celebrada en Filipinas, fue descrita como una pantomima, con un Kahwagi que, a pesar de su cuestionable nivel y su físico más propio de un espectáculo que de un ring profesional, noqueó a Olivas en el primer round. La lucha fue tan poco convincente que generó risas, críticas y sospechas de arreglo, dejando una mancha en la carrera de ambos boxeadores. Ahora, una década después, Olivas regresa al ring para medirse contra Sánchez, un prospecto que muchos veían destinado a grandes cosas.
La decisión de emparejar a Frank Sánchez con Olivas ha levantado cejas entre los expertos y fans. Olivas, con un récord que incluye 24 derrotas, 22 de ellas por nocaut, no parece ser un oponente que represente un desafío significativo para el cubano. Más aún, el combate está programado a solo seis asaltos, un formato que contrasta con el nivel actual de Sánchez, quien desde 2019 ha ostentado títulos como el NABO de la OMB y el Continental del CMB, y normalmente compite a 10 rounds. Este paso atrás resulta particularmente intrigante si consideramos que Sánchez, a pesar de haber perdido su invicto recientemente ante Agyt Kabayel –quien ahora peleará por el título interino del WBC contra Zhilei Zhang este fin de semana–, sigue siendo visto como un peleador de élite en ascenso.
La elección de Olivas como rival lleva a cuestionarse la estrategia detrás del Canelo Team y del entrenador Eddy Reynoso. ¿Es este combate una mera formalidad para mantener a Sánchez activo mientras se planean peleas más relevantes? ¿O acaso hay dudas internas sobre el estado físico o mental del cubano tras su derrota ante Kabayel? Lo cierto es que enfrentar a un boxeador como Olivas, cuyo historial no sugiere un aporte significativo al desarrollo de Sánchez, parece más un retroceso que un avance en su camino hacia los grandes títulos. Sánchez, con 24 peleas en su carrera y una trayectoria que lo situaba en otra categoría, merece rivales que lo desafíen y lo preparen para enfrentamientos de mayor calibre, no contrincantes que evocan recuerdos de combates más propios de un show que de una competencia seria.
Los aficionados al boxeo esperaban ver a Sánchez escalando hacia disputas por cinturones importantes, no retrocediendo a enfrentamientos que no añaden valor a su currículum. Mientras tanto, el mundo del boxeo observa con atención este desarrollo, esperando que esta pelea no sea más que un tropiezo temporal en la prometedora carrera del cubano, y que pronto vuelva a posicionarse como uno de los nombres a seguir en la división de los pesos pesados. Para muchos, el 1 de marzo de 2025, fecha en la que se espera este combate, no será recordado por su calidad, sino por las preguntas que deja sobre el futuro de Frank Sánchez y las decisiones de su equipo.


