AEBOX/Vicente Campos/–En Granada, el nombre de Antonio Mesa Caro, conocido cariñosamente como Poteto Mesa, resuena como sinónimo de boxeo, pasión y entrega. Este ex-púgil, que marcó una era en los rings españoles durante los años 70, ha dedicado su vida al noble arte, primero como competidor y ahora como mentor de las nuevas generaciones. Con más de 100 combates amateur en su haber y un título de Campeón de España en peso pluma conquistado en Madrid en aquella década dorada, Poteto es mucho más que una figura del pasado: es un pilar vivo del boxeo granadino.
Una carrera de leyenda
Poteto comenzó a boxear a los 16 años, y su talento lo llevó a llenar recintos en Granada y sus alrededores, convirtiéndose en un ídolo local en una época en la que el boxeo era un espectáculo de masas. Su reinado como campeón nacional en los 70, logrado en un torneo memorable en la capital española, fue solo una de las muchas páginas de una carrera que se extendió hasta los 40 años. Con un estilo que combinaba garra y técnica, Poteto se ganó el corazón de la afición, dejando un legado imborrable en los cuadriláteros andaluces.
Cada pelea suya era una cita ineludible. Los gimnasios y plazas de Granada vibraban con su presencia, y su nombre se convirtió en sinónimo de orgullo para una ciudad que lo vio brillar en los momentos álgidos del boxeo español. Pero la historia de Poteto no terminó cuando colgó los guantes; al contrario, fue entonces cuando su verdadera vocación tomó forma.
Un mentor incansable
Hoy, décadas después de sus días en el ring, Poteto Mesa sigue siendo una fuerza vital en el boxeo. Junto a Víctor Segura, su compañero inseparable, entrena a jóvenes púgiles en Granada, guiándolos en un deporte tan exigente como gratificante. Desde la esquina, Poteto aporta su experiencia, su pasión y una dedicación que va más allá del gimnasio. Su compromiso con los boxeadores es absoluto, y su influencia se siente en cada sesión de sparring, cada corte de peso y cada viaje a una velada.
Una de las voces que mejor refleja su impacto es la de Sandra Muñoz, quien el pasado 5 de abril hizo historia al debutar como la primera boxeadora profesional granadina. En palabras de Sandra: “Poteto da todo por nosotros. Si te tienes que ir a su casa a que te ayude a dar el peso, te lleva a donde te tenga que llevar, va a todos lados con nosotros. El mismo viernes antes del pesaje, estuve en su casa entrenando…”. Este testimonio no solo habla de la cercanía de Poteto, sino de su compromiso inquebrantable con sus pupilos, a quienes trata como familia.
Un legado que trasciende el ring
La vida de Antonio Mesa Caro es una historia de sacrificio y amor por el boxeo. Desde sus días como campeón hasta su labor actual formando a las promesas del futuro, Poteto ha sido un faro para generaciones de púgiles granadinos. Su presencia en la esquina, con su mirada atenta y sus consejos precisos, es un recordatorio de que el boxeo no solo se trata de ganar, sino de transmitir valores como la disciplina, el esfuerzo y la lealtad.
En un deporte donde la gloria es efímera, Poteto Mesa ha encontrado la manera de hacerla eterna. Su trabajo con boxeadores como Sandra Muñoz y tantos otros asegura que el espíritu del boxeo granadino siga vivo. Desde AEBOX, este pequeño homenaje busca reconocer a un hombre que no solo peleó con el corazón, sino que sigue luchando por el sueño de quienes suben al ring. Poteto Mesa no es solo una leyenda; es el alma del boxeo en Granada.


