AEBOX/Vicente Campos/–El boxeador español ‘Chimo’ Eddine, del Barru Boxing Club, regresará de Bélgica con la cabeza en alto tras un combate que, aunque terminó en empate, tiene el dulce sabor de una victoria moral. Enfrentado al local Tarek Hamite en una velada marcada por una clara encerrona, Eddine demostró coraje y resiliencia al superar un trato indigno y condiciones adversas, incluyendo un pesaje irregular que puso en entredicho la profesionalidad de los organizadores. Este resultado, lejos de ser una decepción, es un testimonio del espíritu inquebrantable del equipo español.
Una odisea desde el inicio
El camino hacia el combate estuvo plagado de obstáculos. El equipo de Eddine, liderado por el entrenador José Barruetabeña, soportó un viaje agotador de ocho horas para llegar a Bélgica, en contraste con un regreso programado de apenas una hora. Este trato desigual fue solo el preludio de una serie de maniobras que el Barru Boxing Club denunció como una “burda encerrona”. La gota que colmó el vaso llegó en el pesaje, cuando Tarek Hamite se presentó con 800 gramos por encima del límite acordado, una infracción que no solo reflejó falta de profesionalidad, sino que también otorgó al belga una ventaja física indebida.
Barruetabeña expresó su indignación en redes sociales antes del combate: “Vergüenza y poca profesionalidad… Llegamos después de una odisea y no da el peso, 800 gramos arriba. ¿Qué hacemos? Esto no es serio”. Sus palabras, cargadas de frustración, resonaron entre los aficionados españoles, que veían en estas prácticas una estrategia deliberada para desgastar al púgil visitante.
Un combate de orgullo y resistencia
A pesar de las adversidades, ‘Chimo’ Eddine subió al ring con la determinación de hacer pagar el “descaro” de los anfitriones, como había prometido Barruetabeña. Enfrentarse a Hamite en su propio territorio, con el público a su favor y la ventaja de peso, era un desafío monumental. Sin embargo, el púgil de Euskobox, respaldado por la garra del Barru Boxing Club y, respondió con una actuación valiente que niveló las acciones.
El combate, cuya duración y detalles específicos no se precisan, fue lo suficientemente disputado como para que los jueces declararan un empate. Para el equipo español, este resultado es mucho más que un veredicto neutral; es una hazaña que reivindica su esfuerzo frente a un trato injusto. “Siempre fuertes”, el lema del Barru Boxing Club, cobró vida en el ring, donde Eddine demostró que el corazón y la preparación pueden superar incluso las peores encerronas.
Un mensaje al boxeo internacional
La experiencia en Bélgica pone de manifiesto los retos que enfrentan los boxeadores cuando compiten fuera de casa. Viajes extenuantes, tratos desiguales y pesajes irregulares son prácticas que, como señaló Barruetabeña, “se tienen que acabar”. Este empate no solo es un logro para ‘Chimo’ Eddine, sino también un llamado a la comunidad boxística para exigir mayor transparencia y equidad en los eventos internacionales.
El Barru Boxing Club ha convertido esta adversidad en un motivo de orgullo. La declaración de Barruetabeña antes del combate, “Ojalá mañana paguen por su poca seriedad y sinvergüenzas, y lo pongamos a dormir”, reflejaba la intención de responder con puños al trato recibido. Aunque el nocaut no llegó, el empate es una victoria simbólica que refuerza la reputación de Eddine como un guerrero dispuesto a enfrentar cualquier desafío.
Este empate, que “sabe a victoria” por el contexto, es un recordatorio de que el boxeo no solo se trata de ganar, sino de resistir y dignificar el esfuerzo colectivo de un equipo.
La afición española, que siguió de cerca esta odisea, celebra la fortaleza de Eddine y el Barru Boxing Club. En redes sociales, el apoyo al púgil ha sido unánime, con mensajes que destacan su valentía y el orgullo de ver a un español plantarse ante una encerrona. “Vamosss con todo”, como proclamó Barruetabeña, seguirá siendo el grito de batalla de este equipo que no se rinde.


