AEBOX/Gonzalo Campos.
Del Olimpo amateur al trono profesional: una leyenda ucraniana pone fin a su camino
Vasyl Lomachenko (18-3, 12 KO), uno de los boxeadores más técnicos e influyentes del siglo XXI, ha anunciado oficialmente su retirada del boxeo profesional a los 37 años. Con este anuncio se cierra un capítulo fundamental en la historia moderna del pugilismo, protagonizado por un atleta que convirtió el cuadrilátero en un lienzo donde cada movimiento era arte.
Una carrera amateur que desafió la lógica
Lomachenko nació en Bilhorod-Dnistrovskyi, Ucrania, en 1988, y desde muy joven fue moldeado por su padre y entrenador, Anatoly Lomachenko, bajo un régimen de formación poco convencional que incluyó clases de danza para mejorar el equilibrio. Su historial amateur es tan extraordinario como difícil de creer: 396 victorias y solo una derrota, la cual vengó en una revancha.
Fue dos veces campeón olímpico, en Pekín 2008 (peso pluma) y Londres 2012 (peso ligero), y también conquistó múltiples títulos mundiales y europeos con la selección ucraniana, donde ya se hablaba de él como un prodigio técnico.
Un salto profesional sin red ni atajos
Lomachenko debutó como profesional en 2013, directamente en combates a diez asaltos, algo inédito. En su segunda pelea profesional, desafió al mexicano Orlando Salido por el título mundial del peso pluma de la WBO, cayendo por ajustada decisión dividida en una pelea marcada por irregularidades en el peso de Salido y una permisividad arbitral cuestionada.
En su tercera pelea, conquistó su primer título mundial al vencer al entonces invicto Gary Russell Jr., estableciendo un récord al convertirse en campeón mundial con menos peleas que nadie en la historia moderna.
Tres divisiones, un solo estilo: precisión quirúrgica
Lomachenko reinó como campeón mundial en peso pluma, superpluma y ligero, uniendo cinturones y desplegando un boxeo hipnótico, caracterizado por su constante desplazamiento lateral, su control del ritmo y su capacidad para anular a rivales de todas las tallas. Entre sus víctimas figuran nombres como Nicholas Walters, Guillermo Rigondeaux, Jorge Linares y José Pedraza.
Aunque su ascenso al peso ligero (135 libras) lo obligó a enfrentarse a rivales naturalmente más grandes, logró coronarse como campeón unificado y fue considerado el mejor libra por libra del mundo por muchos medios especializados durante varios años.
Momentos difíciles, pero nunca vencido del todo
En 2020, Lomachenko perdió sus cinturones ante Teofimo López en una cerrada y polémica pelea en la que arrancó demasiado tarde. En 2023, cayó ante Devin Haney en otra decisión muy discutida, que muchos analistas y aficionados consideraron un robo. Aun así, nunca fue dominado en el ring. Incluso en la derrota, su maestría era evidente.
Su última actuación fue una cátedra frente al invicto George Kambosos Jr. en mayo de 2024, donde recuperó el título de la IBF con una victoria por nocaut técnico en el undécimo asalto. Ese triunfo cerró su carrera como debía: con una clase magistral.
Compromiso más allá del ring: el soldado Lomachenko
La invasión rusa a Ucrania en 2022 interrumpió momentáneamente su carrera. Lomachenko se unió a las fuerzas territoriales de defensa ucranianas, renunciando a oportunidades deportivas en nombre de su país. Fue un gesto que elevó aún más su figura, no solo como deportista, sino como ciudadano comprometido con su pueblo.

El legado de una mente única del boxeo
Lomachenko no fue solo un campeón: fue un revolucionario. Su forma de desplazarse, de crear ángulos, de combinar ciencia y arte sobre el ring, influenció a toda una generación de entrenadores y púgiles. Se le comparó con Mozart, con Picasso, con ajedrecistas de guantes. Su impacto trasciende los títulos; está en cómo ayudó a redefinir lo que significa ser un boxeador técnico en la era moderna.
Palabras de despedida: gratitud y paz
“Gracias por este viaje”, dijo en el vídeo con el que anunció su retirada. Se mostró sereno, agradecido y satisfecho. El mismo control con el que dominó el ring se reflejó en su salida: sin estridencias, sin drama, solo respeto y cierre.
Un lugar en el Olimpo
El boxeo se despide de Vasiliy Lomachenko, pero su legado no se borra. Será recordado como uno de los más grandes talentos técnicos que haya pisado un ring, un símbolo de excelencia y disciplina, y un ejemplo para quienes ven en el boxeo más que un deporte: una forma de expresión.


