AEBOX/Gonzalo Campos
Manny Pacquiao lo volvió a hacer. A los 46 años, el astro filipino regresó al ring tras cuatro años de inactividad y rozó la hazaña de convertirse en campeón mundial una vez más. Enfrente tenía al vigente monarca interino del peso wélter del CMB, Mario Barrios, un boxeador más joven, más activo y con hambre de consolidarse. Sin embargo, el veredicto final —empate mayoritario— no convenció a casi nadie. La sensación generalizada fue que el combate debía haber sido para Pacquiao.
“Creo que gané la pelea”, declaró Manny, visiblemente frustrado al terminar el combate.
Primeros compases con sabor a gloria
Desde el primer asalto, Pacquiao impuso ritmo, reflejos y experiencia. Su movilidad lateral y los ángulos de ataque parecían los de antaño. En el segundo round, un tropiezo tras un directo zurdo hizo que Barrios tocase la lona, aunque el árbitro no lo consideró caída. El campeón texano, pasivo en los primeros episodios, no lograba contener las entradas explosivas del veterano.
Compubox lo confirma: más golpes y más claros
Los números avalan la narrativa visual. Según CompuBox, Pacquiao conectó 101 golpes por 120 de Barrios, pero con una precisión y contundencia superiores en los asaltos medios, donde el combate parecía decantarse claramente hacia su esquina. En poder a poder, el filipino fue más certero: 81 golpes de poder conectados, por 75 del campeón. Barrios basó su trabajo en el jab, pero su pasividad durante buena parte del combate le hizo perder muchos enteros.
Reacción tardía que salvó el cinturón
Barrios pareció despertar a partir del octavo asalto. Empezó a lanzar combinaciones con mayor intención y logró frenar la iniciativa del veterano, que acusó el desgaste. Esa reacción final fue clave para evitar la derrota. Las cartulinas lo reflejaron: 115-113 para Barrios, y dos empates a 114-114. El resultado: empate mayoritario, con el cinturón que no cambia de manos.
Un veredicto que dejó sabor amargo
La decisión fue recibida con abucheos. En redes sociales y medios especializados, muchos coinciden en que Pacquiao mereció algo más. El portal BoxingScene fue contundente al describir la pelea como un “standstill”, y para Bad Left Hook, el empate fue “un regalo de los jueces para Barrios”.
“No creo que haya ganado, pero tampoco perdió. Fue una gran pelea”, comentó Barrios, que se mostró respetuoso y se declaró abierto a una revancha.
La leyenda, intacta
Manny Pacquiao, con un legado ya asegurado, volvió a demostrar que es mucho más que una figura histórica. Fue el primero en buscar la pelea, el más activo durante la mayoría del combate y el que dejó la mejor impresión. Su vuelta, pese al empate, es un testimonio de su grandeza.
📣 Voz de esquina
Freddie Roach, entrenador de Pacquiao, fue claro tras la pelea:
“Sabíamos que teníamos que trabajar mucho, pero Manny fue superior durante casi todo el combate. Yo pensé que habíamos hecho lo suficiente para ganar”.
Por parte de Barrios, su entrenador Bob Santos reconoció:
“Sabíamos que sería difícil y que Manny aún tenía manos rápidas. Creo que Mario hizo lo necesario al final para salvar el título, pero hay cosas que debemos corregir”.
¿Habrá revancha?
Ambos boxeadores dejaron abierta la puerta. Para Pacquiao, esta fue una prueba de fuego superada con creces. Para Barrios, un aviso: el cinturón está en juego cada vez que sube al ring. Con el público pidiendo justicia, un segundo capítulo parece inevitable.


