El sueño cancelado de Romina Castán: cuando la vocación choca con la responsabilidad

AEBOX/Gonzalo Campos

La historia de Romina Castán parecía escrita para la épica. Con apenas 12 años y más de medio centenar de combates amateurs, la joven veracruzana estaba a punto de convertirse en la boxeadora profesional más joven del mundo. Su debut estaba previsto para el pasado 26 de julio, en el Auditorio Benito Juárez de Veracruz, en una velada que aspiraba a entrar en el libro Guinness de los Récords. Pero no hubo campana inicial.

La intervención del CMB

El combate fue cancelado tras la intervención directa del presidente del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), Mauricio Sulaimán, que calificó la pelea como una “barbaridad” y contactó personalmente con el padre y entrenador de la niña, Isaac Castán, para frenar el evento.

“El WBC está absolutamente en contra de una pelea en la que una niña de 12 años haga su debut profesional. Personalmente llamé al promotor y al padre. Es una atrocidad”, declaró Sulaimán.

La institución se comprometió a apoyar el desarrollo deportivo de Romina en el ámbito amateur, brindándole respaldo estructurado y acceso a formación, pero dejando claro que el profesionalismo no es una opción viable a esa edad.

Un camino excepcional… ¿demasiado pronto?

Apodada “La Bambita”, Romina es una joven prodigio del boxeo. Comenzó a boxear a los ocho años y ha disputado más de 60 combates amateur sin conocer la derrota, salvo por un empate. Su estilo aguerrido, su disciplina y su sorprendente madurez sobre el ring captaron rápidamente la atención del entorno local, que empezó a soñar con récords y páginas de historia.

En una entrevista reciente, la propia Romina confesó sentirse deprimida tras la cancelación de la pelea, aunque ahora asegura estar más tranquila y enfocada en seguir entrenando.

“Estoy contenta por lo que ya he hecho. Fue duro que se cancelara la pelea, pero me mantengo firme en mi sueño”, explicó la joven boxeadora.

La controversia del profesionalismo precoz

Aunque en países como México no existe una edad mínima oficial para debutar profesionalmente en boxeo, la comunidad médica y los principales organismos internacionales son unánimes: exponer a niños y niñas a combates profesionales implica riesgos físicos y psicológicos inaceptables.

La posibilidad de un traumatismo craneoencefálico, lesiones vertebrales o daños de largo plazo se multiplica en cuerpos en desarrollo. A ello se suma la presión mediática, la exposición pública y la explotación comercial de menores deportistas.

¿Y los precedentes?

No sería la primera vez que un púgil debuta con menos de 15 años: Canelo Álvarez lo hizo a los 15, y otros como Wilfred Benítez o Puerto Rico también cuentan con casos célebres. Sin embargo, ninguno de ellos lo hizo con 12 años, y en contextos actuales la tolerancia institucional es nula.

En Estados Unidos, Reino Unido o España, el profesionalismo antes de los 18 está completamente prohibido.


Voz de esquina

Mauricio Sulaimán (Presidente del CMB):

“Estamos para proteger al boxeador, no para permitir espectáculos que comprometan su salud. Romina tiene un futuro brillante, pero hay que cuidarlo”.


Conclusión

Romina Castán representa la eterna tensión entre talento precoz y responsabilidad adulta. La intervención del CMB no ha frustrado su sueño, sino que lo ha encauzado. Ahora, bajo el paraguas del boxeo amateur y con el respaldo institucional adecuado, su historia continúa.

El ring puede esperar. La salud y la infancia no.

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