AEBOX/Gonzalo Campos
Un campeón sin rivales a la vista
El ruso Bakhram Murtazaliev (23-0, 17 KO) vive una paradoja poco habitual en el boxeo actual: es campeón mundial, está invicto, posee un estilo explosivo que cautiva a los aficionados… y, sin embargo, apenas encuentra rivales dispuestos a compartir ring con él. Tras destronar de forma contundente a Tim Tszyu en octubre pasado, a quien derribó en cuatro ocasiones antes de obligar a la detención en el tercer asalto, su carrera parecía lista para despegar hacia grandes escenarios. Pero la realidad ha sido distinta: silencio, evasivas y excusas de potenciales contrincantes.
Decisiones de negocio
El propio Murtazaliev lo resumía con crudeza en declaraciones recogidas por The Ring:
“Parece que todos toman una decisión de negocios cada vez que llega el momento de pelear conmigo”.
El ejemplo más claro es Erickson Lubin, quien tenía la opción de disputarle el título pero decidió aceptar una oferta contra Vergil Ortiz. No se trata de una excepción: su promotora Kathy Duva afirma que, cuando se ponen buenas bolsas sobre la mesa, los rivales “se asustan y desaparecen”.
El riesgo sin recompensa
El boxeo es un negocio donde los riesgos deben compensarse con ganancias. En el caso de Murtazaliev, el riesgo es evidente: un pegador sólido, disciplinado, con una defensa ajustada y la capacidad de imponer un ritmo implacable desde el primer asalto. La recompensa, en cambio, no está tan clara: aún no es una figura mediática, no arrastra multitudes ni PPV millonarios. En otras palabras, enfrentarlo significa exponerse a una derrota peligrosa sin la garantía de un gran beneficio económico.
Ese equilibrio desigual lo convierte en “el rival que nadie quiere”, un boogeyman moderno de la división superwélter.
Los nombres que miran hacia otro lado
- Sebastian Fundora, campeón del CMB, representa la gran meta de Murtazaliev. El ruso lo reconoce como un reto complicado: “Fundora es difícil para todos en la división”, ha admitido. Pero hasta ahora, no hay señales de que el californiano vaya a aceptar la unificación.
- Vergil Ortiz, en pleno ascenso mediático, se cruzó con Lubin en lugar de mirar hacia el ruso.
- Jaron Ennis, que debutará en la categoría en octubre, es otro de los talentos que podrían darle un escaparate a Murtazaliev, aunque de momento ha preferido un estreno mucho más sencillo.
El panorama deja a Bakhram en un limbo: campeón reconocido, pero sin rivales de peso.
Conclusión: un campeón en la sombra
En una era donde muchos campeones se convierten en figuras globales, Bakhram Murtazaliev camina la senda opuesta: la del talento temido, el hombre incómodo que pocos quieren enfrentar. Si logra forzar una gran unificación, podría transformarse en el nombre dominante de los superwélter. Hasta entonces, seguirá siendo el campeón más evitado del boxeo actual.


